Comprar un
piso o una casa es probablemente uno de los mayores esfuerzos económicos
a que deberemos enfrentarnos en nuestra vida. Además, es importante
escoger un lugar en que podamos sentirnos cómodos, seguros, y felices.
|
|
| |
Salvo contadas excepciones, lo normal es pedir un préstamo
hipotecario. Esto supone atarse a una carga durante quince, veinte, veinticinco
años... Desde luego, conviene tenerlo bien pensado, y aunque en este
artículo no te resolveremos ningún problema, podrás al
menos tener una idea de lo que te vas a encontrar.
|
|
Existen algunas formas de conseguir una vivienda nueva a un
precio comparativamente ventajoso. Las Viviendas de Protección Oficial
(VPO) pretenden conceder ventaja a familias con menor poder adquisitivo.
Cumpliendo algunos requisitos, y con bastante suerte para ganar el sorteo que
las adjudica, permiten acceder a una vivienda a precio razonable. |
| Las Viviendas a Precio Tasado (VPT) son fruto de subvenciones a
constructoras privadas, lo que permite establecer un precio inferior si se
cumplen algunos requisitos y se aceptan las limitaciones establecidas para su
reventa. |
| Las cooperativas, ya sean puras (formadas por socios inversores,
gestionan directamente la construcción) o gestoras (empresas que captan
socios y dirigen las obras a cambio de un diez por ciento del precio final)
suelen conseguir un precio significativamente menor. Tienen el inconveniente de
que el precio no está definido desde un principio, y de ser una
operación de cierto riesgo para el capital. |
| Las Comunidades de Propietarios, formadas antes de las obras para
contratar y controlar a los constructores, funcionan con la misma estructura
que las habituales: una junta que elige un presidente y un administrador. En la
práctica son como cooperativas, y todos los miembros responden de cargas
y obligaciones. |
|
| Si se pretende adquirir un piso de segunda mano, conviene comprobar que
no arrastra deudas ya que pasarían al nuevo propietario, revisar la
cédula urbanística e informarse de posibles gastos futuros como
la reparación de la escalera, el ascensor o la fachada. El vendedor
tiene obligación por ley de facilitar esta información. |
|
| El portero, los vecinos o las tiendas cercanas
podrán informarnos acerca de cuánto tiempo lleva el inmueble en
venta. Si es mucho tiempo, es porque el precio es excesivo y puede hacerse ver
al vendedor para intentar una rebaja. |
 |
|
| La mejor forma de conocer el valor real de un piso es contratando a un
tasador privado, lo que supondrá entre quince y veinticinco mil pesetas.
También se puede calcular el valor catastral y sumarle coeficientes
correctores por zona y la plusvalía. En cualquier caso, la
actuación de una agencia incrementa el valor entre un 5 y un 10 por
ciento. |
|
 |
Aunque las agencias inmobiliarias agilizan los trámites
incrementando la rapidez de la transacción, muchos prefieren ponerse en
contacto directamente con el vendedor para negociar un acuerdo sin la
comisión de la agencia. Para evitarlo, algunas imponen al vendedor una
cláusula de exclusividad que le impide negociar de forma
independiente. |
| Los anuncios de las agencias no suelen ser muy de fiar, y
cuando muestran el piso aparecen siempre infinidad de razones para que el
comprador se decida de inmediato. Un segundo comprador, que suele ser ficticio,
les sirve de punto de referencia para no rebajar el precio y para precipitar un
contrato de reserva que, en cualquier caso, no debería superar las
100.000 pesetas. |
|
|