Si la persona en la que nos hemos fijado no
sintoniza con nuestras intenciones, es probable que se presente con el
ceño fruncido y la mirada distraída.
Los bostezos y muecas, la involuntaria negación con la cabeza o
gestos de desinterés, como limpiarse las uñas o chasquear los
dedos, deberían ser suficientes para hacernos desistir, porque la
siguiente prueba es definitiva: el alejamiento.
La condición inevitable para que una persona nos resulte atractiva es
que coincida con el ideal fijado desde nuestra infancia. Obviamente, el
príncipe/princesa azul será diferente para cada uno dependiendo
de sus intereses, sus condicionantes sociales, nivel de educación,
circunstancias personales... y de sus propios padres.
Según algunas teorías, el principal condicionante para la
fijación de este ideal sería el físico y carácter
de lo que en la infancia aparece como la pareja ideal: nuestro padre o madre
(según se sea chica o chico) o el contrario a él si la
relación de nuestros progenitores/educadores no era buena.
Las modas pasajeras fijan el ideal sobre un determinado actor, cantante o
personaje público. Los expertos suelen coincidir en que estos modelos no
perduran en el tiempo, y aunque pueden producir una atracción muchos
años después (incluso sin ser conscientes de su origen) no
responden al esquema típico de un "flechazo".
La respuesta inconsciente del organismo, en caso de ser favorable a un
acercamiento sexual, comprende señales más o menos claras como
cejas arqueadas, ojos muy abiertos y miradas prolongadas. Humedecer los labios
con la lengua o mantener la boca abierta y en franca sonrisa, son
también señales de que las cosas se presentan bien.
Un acercamiento sutil, discreto aún en la distancia, se manifiesta a
través de una inclinación del cuerpo hacia la otra persona, y en
una progresiva tendencia a reducir la distancia que separa a las dos personas,
incluso hasta el punto de provocar ligeros roces o pequeños contactos
sin mayores intenciones, en principio.
Entonces, una vez que las dos personas saben que están predispuestas
y no van a encontrar un rechazo a sus iniciativas, se pasa a la acción
consciente, al flirteo y la seducción. |
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