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El haschish se fuma triturado en polvo y mezclado con el tabaco, o bien
masticado e ingerido al incorporarlo a la preparación de determinados
platos. Asimismo, pueden realizarse infusiones o utilizarlo como condimento.
Su acción sobre el sistema nervioso es inmediata, y se prolonga entre
dos y cuatro horas. Produce una euforia soñadora, consciente y de humor
alegre. El cuerpo resulta ligero y rápidamente se traduce la idea en
acto. Aumenta la sensibilidad hacia la música, la locuacidad y puede
producir pérdida de la noción del tiempo. Produce apetito y
habitualmente boca seca. También puede darse una tolerancia adversa, con
sensaciones desagradables, vómitos, ansiedad, cefaleas, pánico y
sensación de enloquecimiento.
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Aunque es difícil determinar cifras exactas de
consumo, se estima que el porcentaje de usuarios en España es de un 5.8
%, frente al 8.5% en EE.UU, un 6.9% en Francia y un 4,5 % en Holanda, donde el
Cannabis es legal desde hace más de veinte años.
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toxicomanía requiere la existencia simultánea de cuatro
fenómenos:
- tolerancia, o
necesidad de aumentar la dosis para lograr el mismo efecto. Ausente en los
derivados del Cannabis.
- dependencia, distinguiendo la psicológica
(llamada hábito) y la física que produce el llamado
síndrome de abstinencia. En el caso del Cannabis se produce
hábito de poca intensidad en grandes consumidores.
- compulsión, o
necesidad de continuar el consumo a expensas de cualquier método para
conseguir nuevas dosis. No se presenta en ningún derivado del
Cannabis.
- peligrosidad,
derivada de la compulsión, supone la transformación del individuo
hasta hacerlo capaz de cualquier acto violento para satisfacer su
necesidad.
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En fumadores crónicos
a largo plazo se han descrito algunos efectos secundarios, como son el aumento
del riesgo de aborto durante el embarazo, retraso de la menstruación e
incluso amenorrea en las mujeres, disminución en el hombre del
número de espermatozoides y mayor irritación de los bronquios que
con el tabaco, ya que el haschish posee un 55 % de alquitrán. No
obstante, tan sólo el último de estos aspectos ha podido ser
demostrado suficientemente.
Por el contrario, la Delegación del Gobierno
para el Plan Nacional Sobre Drogas afirmó en su estudio de 1990:
"a pesar de la gran variedad de estudios realizados, no se ha podido
concluir que el consumo crónico sea la causa de alteraciones
psíquicas o físicas a largo plazo"
Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud
afirmó ya en 1971 que no existen datos para afirmar que el uso del
haschish, aun en los grandes consumidores, induzca la aparición de
psicosis y trastornos de la personalidad (como sucede, por ejemplo, con el
alcohol) u otros trastornos importantes. En 1997 la misma organización
publicó un informe en el que censuró las conclusiones en que sus
expertos afirmaban un mayor riesgo para la salud relacionado con el consumo de
alcohol y tabaco que para el del Cannabis.
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(sigue 3/4) |
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