FISICOCULTURISMO

Fisicoculturismo
Fisicoculturismo

Fundamentos fisiológicos
Ernie Taylor
Un aspecto fundamental en culturismo es conocer el propio cuerpo y cómo funciona. Quizá una de las principales características de un culturista sea la profundidad de sus conocimientos sobre fisiología.

De los tres tipos de músculos, liso, cardiaco y estriado, tan sólo el tercero forma el aparato locomotor, y es el único que responde al control voluntario de la mente. Este es el principal objeto del entrenamiento culturista, y de cualquier otro sistema de tipo anaeróbico.


Cada músculo, no importa su tipo, ubicación o tamaño, sirve para una única cosa: contraerse. Por esta razón, los músculos se sitúan siempre en posiciones complementarias, antagónicas, de forma que la contracción de uno provoca el movimiento de la articulación en un sentido a la vez que estira el músculo contrario.

El tejido muscular está formado por haces de delgadas fibras que se envuelven en una vaina de tejido. El número de fibras es fijo desde el nacimiento, y no se puede incrementar de ninguna forma, pero sí su tamaño.

Cuando al movimiento del músculo se le opone una resistencia, se implican en el ejercicio un número variable de fibras, las necesarias para el peso que el músculo tiene que manejar. El culturismo se basa en el llamado principio de Sobrecarga Progresiva, según el cual el entrenamiento conduce progresivamente a la implicación de más y más fibras de cada uno de los músculos.
Mike Mentzer en 1979
Sesión de entrenamiento hace algunos años La principal virtud del músculo es su capacidad de adaptación. Si se le exige un esfuerzo cada vez mayor, el músculo crecerá y se fortalecerá para adaptarse a las circunstancias. Es la llamada Hipertrofia Muscular, que permite a los culturistas aumentar de forma espectacular el volumen de sus músculos.

Además del crecimiento en volumen del músculo, y del aumento de la fuerza física, el entrenamiento culturista produce el alargamiento de las fibras musculares, el endurecimiento de la capa que los cubre y la creación de capilares sanguíneos para irrigar con más sangre la zona trabajada.

La mayoría de los deportes no producen un desarrollo muscular con su práctica. Esto es debido a que realizan siempre el movimiento para vencer el mismo peso, la misma resistencia. Su práctica produce un incremento en la resistencia, el tiempo que se puede mantener el esfuerzo, pero no en la capacidad muscular.
Jenny Worth


(sigue 3/4)

 


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