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Kant dista mucho de ser un filósofo más. Su obra supuso una
perfecta síntesis de las tres mayores corrientes filosóficas de
la Edad Moderna: el racionalismo, el empirismo y la Ilustración. Esta
síntesis significó además el origen de todo el pensamiento
filosófico de los últimos doscientos años.
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Emmanuel Kant nació en 1724 siendo el cuarto de los nueve hijos de un
guarnicionero de Königsberg. Su madre murió cuando él
tenía trece años pero ya entonces había influido
poderosamente en su personalidad inculcándole una fuerte religiosidad
interior: "Ella sembró y cultivó en mi espíritu los
primeros gérmenes del bien... sugirió y dilató mis ideas,
y sus enseñanzas ejercieron siempre en mi vida una saludable
influencia".
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Su educación estuvo también poderosamente
influenciada por Francisco Alberto Schultz, amigo de la familia y director del
Collegium Fridericianum donde Kant ingresó a los ocho años. A los
dieciséis años pasó a la Universidad para cursar estudios
en Filosofía, Matemáticas, Física y Ciencias
Naturales.
Una vez licenciado, sobrevivió dando clases particulares
durante una época muy dura debido a sus dificultades económicas.
No destacó demasiado en Matemáticas, pero sus avanzados
conocimientos de Física le permitieron incluso formular una
teoría sobre el origen del Universo que, lejos de resultar disparatada,
fue posteriormente desarrollada por Laplace.
Era un hombre de gran inteligencia y laboriosidad,
metódico, entregado por completo al estudio y especialmente una vez
superadas sus dificultades económicas, y a quien a pesar de su
disciplina y meticulosidad, le resultaba insoportable la rutina de sus clases
particulares.
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Hasta 1765 se desarrolla el llamado periodo precrítico de Kant, en el
que su filosofía es básicamente racionalista, como
discípulo de Leibniz y Christian Wolff. En este periodo escribió
"Pensamientos sobre la verdadera medida de la fuerza viva", donde
reflexiona sobre la cantidad de movimiento y la energía cinética,
e "Historia general de la Naturaleza y teoría del Cielo",
dedicada a Federico el Grande de Prusia.
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De esta época data también su obra "La única base
posible para una demostración de la existencia de Dios", que
defiende la idea de que la única demostración posible para la
existencia de Dios es su concepción como razón suficiente del
Universo.
En los siguientes cinco años su pensamiento evoluciona desde el
dogmatismo racionalista para acercarse progresivamente al escepticismo de Hume
en sus teorías del entendimiento humano. En este periodo, llamado de
escepticismo, escribe "Sueños de un visionario, explicados mediante
los sueños de la Metafísica", refutación de las
teorías del extraño filósofo Swedenborg.
En 1770 comienza su periodo crítico con "Sobre la forma y los
principios del mundo sensible e inteligible", que supone el comienzo de su
madurez filosófica y le valió el acceso, contando 46 años,
a la plaza de profesor ordinario de lógica y metafísica de la
Universidad de Königsberg. Gracias a esto terminaron por fin sus
dificultades económicas, y tuvo la oportunidad de profundizar en sus
investigaciones filosóficas. |
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