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Nos quedaríamos
asombrados si pudiéramos ver y conocer la deforestación provocada
en el Amazonas en los últimos años, lejos de una fría
cifra: 11.130 Km2 en 1991 y 14.896 Km2 en 1994. Como ejemplo, el devastador
incendio de hace pocos meses, provocado por el hombre, redujo uno de los
últimos bosques vírgenes del planeta en más de 3.5
millones de hectareas. Eso... equivale a una extensión mayor que
Galicia.
En este apartado hablamos de la Amazonia,
pero podríamos también hablar de los bosques canadienses,
rusos... porque los problemas son los mismos, aunque quizás en la
Amazonia estén más acentuados por empresas madereras sin control
y porque en ella viven pueblos indígenas que tienen sus derechos,
¿o no?.
Los bosques (todos), son un factor vital para
la regulación del clima y convertir el CO2 que expulsan nuestro coche y
nuestra calefacción en oxígeno y madera. Si, además de
producir más CO2, eliminamos los bosques estamos haciendo una
inversión mortal. Los bosques regulan la temperatura de la
atmósfera eliminando gases de efecto invernadero y garantizan las
reservas de agua potable.
Por tanto, lo que le hacemos a la Amazonia (y
a los demás bosques), no nos sale gratis. Ante esta evidencia, Brasil
intenta frenar la extracción de madera (principalmente de caoba y
virola). Sin embargo, siguen cortándose demasiados árboles de
forma legal o ilegal. El IBAMA (Instituto Brasileño de Medio Ambiente),
dependiente del Gobierno Federal brasileño, estima que en la Amazonia
brasileña, el 80% de la madera se corta ilegalmente y que cuando llega a
las serrerías se desperdicia el 70% de ella.
España no es ajena a este problema
pues importa mucha madera de la Amazonia brasileña, gran parte de ella a
través de la Asociación Española de Importadores de Madera
(AEIM). Como ejemplo, en 1998 se importaron más de 98.000 m3 de madera
tropical, sólo de la Amazonia brasileña, que tuvieron un valor
superior a 5.000 millones de pesetas.
Ahí, puede parecer poco lo que podemos
hacer los usuarios, pero es mucho: no comprar muebles ni
utensilios de caoba y exigir a todos los bienes de madera el certificado
FSC (Forest Stewardship Council, Consejo de Gestión Forestal), un
foro formado por ONGs y agentes sociales y económicos, constituido en
1993 en Canadá, para promover una gestión forestal respetuosa con
el Medio Ambiente, en todo el mundo.
La certificación FSC es imparable y en
pocos meses muchas empresas y superficie forestal se han sumado al proyecto.
Sin embargo, en España es todavía difícil encontrar
muebles y objetos fabricados con madera certificada FSC e incluso la AEIM sigue
sin exigir un certificado como el FSC. Pero los consumidores podemos hacer
mucho: al comprar utensilios obtenidos a partir de madera, EXIGE que tengan el
certificado FSC y, si no lo tiene, no los compres. Estos utensilios pueden ser
de todo tipo: juguetes, peines, lápices, papel, mesas, sillas,
estanterías, camas y todo tipo de muebles...
La certificación FSC no es sólo
una garantía ecológica sino también humanitaria, pues la
madera certificada FSC también garantiza que no ha sido obtenida a costa
de bosques donde viven, desde hace cientos de años, algunos pueblos y
culturas humanas. En la Amazonia, por ejemplo, viven más de 370 culturas
indígenas (como los Yanomamis, la tribu más primitiva del
planeta) y su permanencia está seriamente amenazada por las empresas
madereras y, también, por el que compra un mueble sin el certificado
FSC.
Los bosques primarios, como el Amazonas, han
tardado mucho tiempo en formarse (miles de años) y actualmente el 80% de
esos bosques está destruido. Además, en esos bosques viven entre
el 50% y el 90% de todas las especies conocidas. De toda la reserva mundial,
Brasil tiene el 17% de esa reserva forestal, con el Amazonas. Y de ahí
salen diariamente toneladas de madera para cosas tan curiosas como papel
higiénico, palillos, tetra briks... los cuales pueden hacerse con madera
de bosques secundarios bien gestionados y, por supuesto, reciclando el papel y
la madera.
Exigir el certificado FSC es muy importante y
los consumidores deberíamos hacerlo cada vez que adquirimos algo con
madera.
Hay, tristemente, que añadir algo
más: algunas empresas multinacionales de hamburgueserías importan
ganado de Brasil, criado a costa de destruir la selva amazónica. Aparte
de ofrecer una dieta llamada "comida basura" que causa cáncer,
enfermedades de corazón, diabetes y artritis según los expertos,
ofrecen deforestación. Recordemos que en EE.UU. ganaron el juicio contra
esta empresa por decir que su comida era "nutritiva" y en muchos
casos se han detectado que sus hamburguesas tienen un 25% de grasa cuando una
vaca normal tiene menos del 3%.
Para colmo dirigen la publicidad a
niños entre 2 y 8 años con payasos y regalos de
muñequitos, pues saben que los niños son fáciles de
convencer y ellos llevarán a los padres. Además, producen
multitud de basura en sus envases (papel, cartón y plástico) de
usar y tirar, lo cual consume muchos recursos que van directamente a la basura,
problema del que ya hemos hablado con anterioridad.
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