Quien haya visitado algunos de los
115.000 sitios arqueológicos registrados y catalogados que existen en la
República de Méjico no puede menos que inquietarse cuando
distingue una belleza inexplicable en diferentes aspectos de esas culturas
precolombinas.
Este artículo no pretende una
revancha histórica sino describir un profundo sentimiento que muchos
historiadores coinciden en rescatar. Debemos aclarar que Méjico es uno
de los sitios más ricos del mundo en cantidad de yacimientos para el
estudio de la Antropología, la Sociología y la
Arqueología.
En la época de la conquista , estas
civilizaciones tenían ya 3.000 años de historia y aproximadamente
10 millones de indígenas. Contaban con una compleja estructura social y
sus ciudades no tenían mucho que envidiarles a las principales de Europa
ni en infraestructura ni en tamaño. Sus ciudades tenían un
cuidado del aspecto sanitario desconocido en muchas grandes ciudades del viejo
continente, incluso algunos estudiosos suponen que ya diseñaban
baños públicos. Fueron maestros en Arte, Astronomía,
Arquitectura y además desarrollaron una brillante escritura
jeroglífica. Tenían complejos conocimientos de Matemática
e inventaron el calendario del año solar de 360 días, muy
parecido al utilizado actualmente.
Es una descripción general de un rico
número de diferentes civilizaciones del Méjico antiguo, pero esta
generalización no es antojadiza. Las divisiones en diferentes culturas
no son muy claras e incluso varían con los autores que leamos pero
podrían nombrarse algunas como la Olmeca (una de las más antiguas
y poco conocidas), la Maya (la de mayor influencia en casi toda la
región), la Zapoteca y Mixteca (culturas paralelas y desarrolladas en el
valle de Oaxaca), la Tolteca (influyeron a mayas y aztecas en su esplendor) y
los aztecas (probablemente los más conocidos ya que a la llegada de los
españoles este imperio era enorme).
Si bien se pueden dar aspectos distintivos
de cada cultura nombrada, ellos convivieron durante muchos siglos con
intercambios que solo generaban el comercio y algunas otras cuestiones
políticas. Incluso comparten los períodos históricos en la
mayoría de los autores leídos. Esto significa que hubo grandes
períodos de "una paz difícil de explicar" (Guillermo
Marín) aunque, como en todo imperio, expansiones y batallas no faltaron.
El investigador Ignacio Bernal denomina a este hecho PAX AUGUSTA ya que
Teotihuacán pudo mantenerse durante 800 años con poco
poderío militar. Sería un caso único en la historia para
este autor ya que las luchas más cruentas aparecieron en el
período decadente que fue luego del año 800 D. C.
El historiador mejicano Guillermo
Marín intenta rescatar el "Méjico profundo de nuestros
mayores". Suena un tanto idealista pero merece una explicación
concreta. El estado de Oaxaca, uno de los más tradicionales de este
país, tiene actualmente el 30 % de la población (aproximado) que
practica el idioma zapoteco. Para ellos eso es muy escaso pero si tenemos en
cuenta las cruentas luchas que debieron soportar estas culturas unido a la
discriminación y su antigüedad, resulta una cifra elevada. Por ello
no estamos tratando sobre tradiciones muertas sino de culturas que en los
ancianos de cada ciudad de Méjico aún gozan de una envidiable
vitalidad.
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