EL AUTOGIRO DE LA CIERVA

El Autogiro de la Cierva El Autogiro de la Cierva

Juan de la Cierva, padre, en un acto público El 21 de septiembre de 1895 nació en Murcia Juan de la Cierva y Codorniú, que con el tiempo habría de ser uno de los más destacados ingenieros y sin duda la figura más destacada de la aeronáutica en España. Sin embargo, este reconocimiento se ubica principalmente en Inglaterra y los Estados Unidos, porque en España se lo considera poco más que una curiosidad histórica.
Su padre fue un destacado abogado y político que formó parte de varios gobiernos. Estudió bachillerato en el Colegio del Pilar, donde se despertó su afición por la aeronáutica y empezó a construir, junto con su amigo Tomás de Martín-Barbadillo, pequeños modelos que llegaban a volar hasta cien metros.

Con José Barcala, antiguo compañero de estudios, y Pablo Díaz, hijo de un carpintero, de la Cierva funda una sociedad, pionera en el desarrollo aeronáutico en España, a la que llaman "B.C.D." por las iniciales de sus apellidos. De la genialidad creadora de Juan de la Cierva puede dar una idea que en 1912, recién cumplidos 16 años lograra hacer volar un biplano con piloto y pasajero.
Posando con el BCD-2, el piloto Julio Adaro y de pie la BCD al completo: de izquierda a derecha de la Cierva, Pablo Díaz y Pepe Barcala
El BCD-1 "cangrejo" Este aparato fue el primer avión de fabricación española capaz de volar razonablemente. Lo llamaron B.C.D.-1, fue construido en la carpintería del padre de Díaz y conocido como "El Cangrejo" debido a que había sido rematado con pintura roja proveniente de los tranvías de Madrid.
La tela del revestimiento había sido tensada con cola de carpintero, que cuando llovía se ponía pegajosa y que terminó por desintegrarse.

Aunque ninguno de los constructores sabía pilotarlo, el aparato fue probado por el piloto francés Mauvais, que era además el propietario del motor, y que tuvo palabras de elogio hacia el funcionamiento del biplano. Llegó incluso a utilizar el modelo en sus demostraciones públicas.
El BCD-2
En 1913 construyeron el B.C.D.-2, un monoplano de ala media que fue probado por D. Julio Adaro Terradillos demostrando que tenía demasiada carga alar. Se le aumentó la superficie de las alas y fue probado de nuevo por Mauvais aunque en el aterrizaje se rompió una rueda y el avión capotó.
Este fracaso provocó la disolución de la B.C.D. y de la Cierva y Barcala se dedicaron a estudiar Ingeniería de Caminos en Madrid. Aunque sus dos socios abandonaron la experimentación aeronáutica, de la Cierva profundizó en su afición siguiendo las teorías de F.W. Lanchester y N. Jonkowski.

Ya por entonces estudiaba la "sustentación dependiente de alta velocidad mínima" con aspas giratorias y se había logrado entre la comunidad aeronáutica española un prestigio y apoyo incondicionales que habrían de serle muy útiles en el futuro.
Juan de la Cierva


(sigue 1/4)

 


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