Organización Hormiga

Organización Hormiga    
Organización Hormiga

   

En un hormiguero pueden habitar cientos de miles de hormigas. Y sin embargo, cuando dos de ellas se encuentran, les basta entrechocar sus antenas para distinguir si el contrario es de su mismo grupo o pertenece a otra población.
 
El tacto de estos órganos les sirve también para comunicarse novedades y órdenes recibidas de sus jefes. Por el contrario, su vista es muy deficitaria, no alcanzando apenas más que unos centímetros, y siendo suplida con gran efectividad por el olfato.
Enamoradas de lo dulce, las hormigas detectan a grandes distancias cualquier sustancia que contenga azúcar, y no desisten hasta haber conseguido acceder a ella. Son capaces incluso de practicar túneles y pasadizos para vencer las dificultades que se encuentran.  
     
 
   Algunas especies de hormigas fabrican su colonia en troncos de árboles, otras uniendo y doblando hojas para habitar el interior. Pero la mayoría excavan la tierra para formar galerías y estancias perfectamente organizadas.
En un principio puede parecer caótico su deambular incesante, los amontonamientos de semillas y granos, los pasillos irregulares, cavidades y recovecos interminables. Pero en su interior habita una sociedad perfectamente organizada.
     
 
Las hormigas más pequeñas y ágiles son llamadas obreras. Sobre ellas recae casi todo el peso del trabajo, tanto dentro como fuera del hormiguero. Son hembras atrofiadas que en ocasiones desarrollan las mandíbulas más de lo normal, dedicándose a la defensa del hormiguero.
Otras son de mayor tamaño, adornadas con alas y un porte diferente en su movimiento. Son las hembras, dedicadas a poner huevos, o los machos que apenas sobreviven al vuelo nupcial en que las fecundan. La hembra, en cambio, desciende al suelo y regresa al hormiguero. Allí las obreras les arrancan las alas y las encierran, para siempre, con la única tarea de poner huevos.
 
Pero tampoco esta tarea parece hacerlas desgraciadas, y es que el sentimiento del deber en estos insectos es tan grande que cuando una hembra fecundada se pierde sin llegar al hormiguero, se arranca las alas ella misma y pone una docena de huevos al resguardo de una piedra o una hoja. Desarrollada esta descendencia, la ayudará a formar un nuevo hormiguero.



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