El Origen de la Masonería

El Origen de la masonería  El origen de la masonería 

 

 Por su implicación en diferentes sucesos históricos, y muy especialmente por la aversión que hacia ella sintieron determinados personajes y poderes establecidos, la Masonería ha tenido y tiene aún en España una carga negativa muy importante que, tal como debieron planear sus detractores, logra mantener ocultos unos principios y objetivos mucho más propios del presente que de la época en que vivió su mayor esplendor.

 Es ahora que la libertad de pensamiento, de palabra, de credo parecen haber sido establecidas con garantías de continuidad, y que al menos en los países occidentales parecen empezar a superarse las intransigencias religiosas, políticas y territoriales, cuando toman vigencia los principios de tolerancia, respeto, reflexión y autoconocimiento que desde el siglo XVIII vienen presidiendo la actividad de la Orden de la Masonería.








La masonería operativa.
La masonería especulativa.
La masonería en España.
Principios y Conceptos.

La masonería operativa

 La masonería ha estado siempre mezclada con la leyenda. La que le han atribuido sus detractores y también la que le han intentado adjudicar algunos de sus miembros. Así, en algunas ramas se le atribuyó un origen contemporáneo a Hiram, el legendario constructor del Templo de Salomón en Jerusalén, o también relacionarla con las religiones de la antigüedad clásica o los templarios.

 En realidad su origen no va más allá de 1350, en que los ingleses llamaban free-stone-masón al albañil que se ocupaba de la piedra de adorno como forma de diferenciarlo del rogugh-masón que trabajaba la piedra bruta. Es la primera mención histórica a lo que derivaría en el término Francmasón y acabaría por designar a los seguidores de la Masonería moderna.

 En la Edad Media, las grandes obras arquitectónicas que se desarrollaban durante años requerían una organización precisa y reglamentada que establecía una rígida jerarquía de subordinaciones. Debido a ello los albañiles constituían un gremio perfectamente organizado y muy exclusivo en el que la experiencia de cada uno determinaba los conocimientos a los que podía aspirar.

 Existía un maestro albañil que dirigía los talleres llamados logias. En cada logia trabajaba una docena de albañiles o masones de diferentes categorías: maestros, compañeros y aprendices.

 La admisión en el gremio exigía haber nacido libre y ser de buenas costumbres. En su rito de iniciación, el aprendiz recibía un signo de honor con el que debía marcar todas sus obras: los signos lapidarios. Dios Padre es representado como Creador y el Universo se dibuja con un compás. Es el "Gran Arquitecto del Universo".

 Los gremios formados por las logias tenían derechos políticos reconocidos y conservaban celosamente los conocimientos de su oficio que han sido perpetuados en la simbología masónica: escuadra, compás, mallete, mandil, etc.

 Este asociacionismo medieval de carácter profesional por parte de los albañiles se ha dado en llamar "masonería operativa" como forma de diferenciarla de la "masonería especulativa" hacia la que evolucionó aquella durante los siglos XVI y XVII.






"Juro por Dios y por San Juan, por la Escuadra y el Compás, someterme al juicio de todos, trabajar al servicio de mi Maestro en la honorable Logia, del lunes por la mañana al sábado, y guardar las llaves, bajo la pena de que me sea arrancada la lengua a través del mentón, y de ser enterrado bajo las olas, allá donde ningún hombre lo sabrá" (Juramento de iniciación conservado en un manuscrito de Edimburgo, 1696)






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