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El ozono es un gas formado por 3
moléculas de oxígeno (O3) que se encuentra en las partes altas de
la atmósfera. Gracias al ozono es posible la vida en este planeta, pues
evita que lleguen a la superficie de la Tierra algunas radiaciones solares muy
dañinas, como son los rayos ultravioleta B (UV-B).
Determinadas actividades humanas vierten
determinados gases a la atmósfera que reaccionan con el ozono,
eliminándolo y creando otros gases que no cumplen la misión del
ozono. Así, se han creado diversos agujeros en la capa de ozono que
permiten la entrada en la tierra de radiaciones muy peligrosas de las que se
han constatado sus negativos efectos en la salud humana, vegetal y animal. Por
ejemplo, el no-melanoma, el más común de los cánceres de
piel, aumentó un 10% entre 1979 y 1993 en el Hemisferio Norte.
Aún más ha aumentado en el Hemisferio Sur, ya que el mayor
agujero está situado sobre el polo Sur del planeta. El programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) indica que por cada 1% de
disminución de la capa de ozono, aumentará este tipo de
cáncer un 2%.
Pero las exposiciones a rayos UV-B no
sólo favorecen a este tipo de cáncer de piel, sino también
a otros cánceres de piel, ceguera y se ha demostrado que los UV-B
dañan el material genético (ADN) y reducen la efectividad del
sistema inmunológico. El PNUMA advierte que la exposición la los
UV-B nos hace más proclives a enfermedades infecciosas (leishmaniosis,
malaria, triquinosis, Lyme, enfermedades provocadas por hongos...). Otra prueba
es el resultado de un estudio publicado en Diciembre de 1999 y que
concluía que los pilotos de líneas aereas tenían mucha
mayor probabilidad de contraer leucemia (cáncer de sangre) debido a la
exposición a rayos solares en el avión, sin la protección
de la atmósfera, ya que el avión puede superar los 10.000 metros
de altitud.
Al Sur de Argentina se pueden encontrar
rebaños completos de ovejas con problemas en los ojos, así como
también focas, pingüinos y por supuesto humanos con semejantes
afecciones, sin que ello se hubiera producido nunca antes. Los humanos se ven
obligados a utilizar gafas de sol constantemente pero... ¿y los animales?
En Junio de 1999 se celebró en Torremolinos (Málaga,
España) el XIV Congreso Iberoamericano de Dermatología y en
él se habló del cáncer de piel, que se ha triplicado su
aparición en personas en los últimos años.
La solución pasa por prohibir en todo
el Mundo la fabricación y uso de todos los gases que destruyen el ozono,
que son, principalmente, el bromuro de metilo, utilizado como fumigante
agrícola y los CFC, los HCFC y los HFC utilizados en
frigoríficos, máquinas de aire acondicionado... Por esto, antes
de comprar un aparato debemos preguntar si contiene o no gases nocivos.
El problema de la capa de ozono y los gases
CFC y similares todavía existe y por eso lo incluimos aquí. Sin
embargo, hemos querido empezar con este tema porque es un ejemplo de
cómo los científicos y los particulares pueden, con sus actos,
opiniones y estudios, forzar a un acuerdo lógico. Así, en
Septiembre de 1987, los representantes de muchas naciones productoras y
consumidoras de estos gases se reunieron en Montreal y firmaron un acuerdo para
la prohibición de estos gases. Posteriormente se reforzó el
protocolo con otros acuerdos firmados en Londres y Copenhague. El problema es
que muchos países aún no han firmaron ese acuerdo y su
cumplimiento es, a veces, dudoso, aunque poco a poco se van adheriendo a
él con más fuerza. En palabras de Carl Sagan, "el protocolo
de Montreal y sus enmiendas representan un triunfo y un motivo de gloria para
la especie humana".
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