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Las técnicas o formas utilizadas para propiciar un
acercamiento de la persona en que nos hemos fijado son muy variadas, aunque el
49 % de los encuestados (CIS, 1995) se manifiesta inclinado a interesarse por
su forma de ser. Decirle lo que quiere oír (41 %), admitir que le atrae
mucho (38 %) o intentar parecer muy seguro (33 %) son otros métodos
también populares.
Los alardes de los corrillos de "machos en celo" explicando
técnicas, trucos, mentiras o sinceridades que consiguen como por arte de
magia rendir a las chicas a sus pies, no son en realidad más que eso:
alardes.
La biología de una primera atracción, la compatibilidad de
caracteres, y la coincidencia de los esquemas mutuos de relación son las
únicas claves para establecer un contacto con el sexo opuesto o, si se
prefiere, con el propio.
Cuando a unas les gusta el humor y el desenfado, otras prefieren la
introversión y la reflexión. Las que prefieren al guapo de
gimnasio son quizá tantas como las que, una vez apagada la
televisión, prefieren al ser humano con sus defectos y sus carencias. Si
unas buscan el exotismo del extranjero, otras pretenden la seguridad de lo
conocido. |
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Ser uno mismo, cuidando el aspecto y la higiene
según los cánones de cada época y cada sociedad, sentirse
atractivo y deseable, y estar predispuesto al inicio de una relación son
lo único que se necesita para encontrar, más tarde o más
temprano, a alguien que sintonice en la misma onda.
La lectura optimista de tanta variedad es pensar que, como dice el
refrán, "siempre habrá un roto para un descosido". Y si
lo que pretendes es convertirte en "el terror de las nenas", el
único método es el largo y tortuoso camino de la práctica,
con todos sus fracasos, decepciones y aprendizajes.
Pero aún así, lo que no podrás aprender será ese
importante componente irracional, genético, que hemos definido como
Atracción, y que conserva en gran medida el carácter animal de
nuestra naturaleza. |
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