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Los indicativos corporales son algunos gestos que
demuestran la predisposición hacia la relación o que se utilizan
para tomar la iniciativa con la esperanza de que la otra persona acoja
favorablemente el interés mostrado.
La mirada es acaso el más importante de los indicativos de este tipo.
Se utiliza conscientemente, pero tiene también una parte instintiva que
suele mostrar con sinceridad los sentimientos de la persona.
La célebre frase "mírame a los ojos" ha registrado
en las expresiones populares la cualidad de la mirada de ser "el espejo
del alma", como también suele decirse. Por esta razón no es
extraño que los ojos sean una de las partes del cuerpo más
valoradas por ambos sexos, y especialmente por los varones. |
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Los primeros momentos del cortejo rehuyen la mirada
directa, limitándose ambas partes a reconocerse mutuamente desde la
distancia. Una vez que la confianza en ser correspondido el interés
permite ya establecer miradas frontales a los ojos de la otra persona, se pasa
de la zona pública (3,6 m) a la zona social (hasta 1,23 m).
Reducir aún más esta distancia, entre 1,22 m y 46 cm,
constituye la llamada zona personal, que permite establecer ya algunos
contactos, sutiles al principio, y disimulados en sus motivos: algo que se cae,
un roce involuntario, una vacilación al caminar... Es la llamada zona
íntima, la que se sitúa por debajo de los 45 cm.
Otros indicativos corporales son la forma de andar, de sentarse, de
acercarse al otro o la postura que se adopta en su proximidad. Asimismo,
existen actitudes muy definidas al disponerse en el interior de un grupo que
demuestran, aunque inconscientemente, el interés hacia otra persona.
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