Su nombre científico
es Aciononys Jubatus y pertenece a la familia de los Félidos. Su
hábitat actual son las llanuras y planicies de Africa y de algunos
países orientales. Se conservan unos 12000 ejemplares, la mayor parte en
reservas y parques naturales donde son protegidos.
Hace 10.000 años, el guepardo estuvo
a punto de desaparecer de la Tierra, víctima de su propia incapacidad
para defender las presas que obtiene e incluso sus propias crías.
Según los estudios genéticos más recientes, su
reproducción en aquella época se produjo desde un grupo muy
reducido, lo que en la actualidad les concede a todos un mapa genético
muy parecido. No se ha determinado si ya entonces poseían las cualidades
actuales o fueron fruto de la evolución en unas condiciones tan
acuciantes para su supervivencia.
Hace 5000 años fue domesticado para
utilizarlo en un tipo de caza deportiva, algo así como un halcón
en tierra. Entonces se extendía por India, Siria, Arabia, Palestina, el
Magreb y el Sáhara. Los reyes, emperadores, faraones y emires fueron sus
mayores defensores por el placer que les otorgaban sus servicios, pero el
pueblo llano los cazó sin misericordia para defender sus rebaños.
Acostumbrado a que los carroñeros,
como la hiena o el babuino, o incluso otros depredadores como el león o
el leopardo, le roben las piezas que caza, el guepardo se ha acostumbrado a
cazar en las horas centrales del día, cuando los otros felinos
están durmiendo a la sombra.
De esta forma evita también la
presencia de los turistas, que en otros momentos del día menos calurosos
suelen estorbar con su curiosidad el momento decisivo de la caza. El calor
hará más corta su carrera, y luego todavía tendrá
que arrastrar la presa hasta un escondite a la sombra donde quede a salvo de
los demás.
Posee la desgracia de padecer estrés,
así que en los zoológicos se aleja de los visitantes a las madres
con crías y se suelen mantenerse separados los machos y las hembras
hasta el tiempo del celo.
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