Creatividad


Creatividad
 Desarrollo de la Creatividad

Existen técnicas más elaboradas para favorecer la creatividad, en grupo como la célebre Tormenta de Ideas (Brainstorming) y la Sinéctica (asociaciones de ideas remotas) o individuales como la imaginería guiada (visualizarse como objeto para cambiar el punto de vista creativo).
Cada vez en mayor medida, la creatividad es valorada por las empresas como un importante activo en la personalidad de los empleados. Entre las empresas japonesas es tradicional y obligada la creatividad.
Técnicas avanzadas intentan extraer de cada empleado todo su potencial creativo, siguiendo el principio de que los trabajadores son mentes pensantes, no mano de obra.
 Multinacionales como 3M y Toyota fundamentan buena parte de su labor de Investigación y Desarrollo en la aportaciones de sus empleados. Dedicarles atención, aprecio a sus ideas o tiempo libre específicamente para inventar cosas son algunos de sus métodos.
Los cursos diseñados para mejorar la creatividad, muy en boga en los Estados Unidos y otros países a la cabeza del desarrollo tecnológico, no sirven para hacer a la gente más creativa. Su objetivo es liberar esa capacidad innata en las personas.
Está demostrado que los niños son más creativos que los adultos, y que lo son más antes de recibir ninguna educación que después del proceso educativo. Los esquemas de enseñanza de nuestras escuelas no sólo no favorecen la creatividad, sino que la coartan y aniquilan.
Un examen en que existe una única respuesta correcta, sirve para simplificar la tarea del profesor y para crear una tropa de clones con una forma de pensar lo más parecida posible, de acuerdo con los usos y costumbres de la época. Nada peor para la creatividad.
 De hecho, es durante la infancia cuando se fija el talante creador de una persona. Recibir en la educación una forma libre de pensar, a la vez que los conocimientos técnicos necesarios puede ser fundamental en casos como el de la familia Bach, que proveyó a Alemania de brillantes músicos durante más de dos siglos.
Por esta razón, lo único que los cursos de creatividad aportan a sus asistentes es ayuda para romper las barreras y limitaciones que interiormente nos impiden formular nuestras ideas y pensar libremente, por miedo al ridículo, a la burla o al enfrentamiento con los demás. Ser diferentes, en nuestra sociedad, es el peor pecado.



(última 4/4)

Más información: José Corrales: "La Gestión Creativa" - Editorial Paraninfo, 1991.
Edward de Bono: "El Pensamiento Creativo: el poder del pensamiento lateral" - Editorial Paidós, 1994.
Harry Adler: "Pensar para la Excelencia" - Editorial EDAF, 1995.

 


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