Creatividad


Creatividad
 Metodología de la Creación

El proceso de creación suele estructurarse en cinco fases determinadas, sin que esto suponga una limitación para la libre innovación y el establecimiento de metodologías propias de cada persona:
En primer lugar es necesario recoger la información sobre la que debe basarse la solución buscada. Puede ser material técnico, documentación de soluciones anteriores, nuestra experiencia o la de otros, o incluso información lejanamente relacionada con el tema que nos ocupa.
Luego deben ordenarse todos estos conceptos, estructurándolos de cien maneras diferentes, o de mil si es posible, y tomando buena nota de todas las ideas que vayan surgiendo (y que en esta fase es probable que sean bastante disparatadas).

No es conveniente detenerse en la primera idea. Puede ser genial y la definitiva, a la que volvamos siempre después de considerar otras alternativas. Pero hay que considerarlas porque es siempre mejor tratar de ir más allá, construir sobre esta base una opción más conveniente.
 En tercer lugar, es imprescindible desconectar. El inconsciente ha tomado las riendas del asunto y seguirá rumiando y digiriendo la información tanto mejor cuanto menos nos ocupemos del tema. Intentar razonar conscientemente en esta etapa puede suponer una traba para la creatividad del inconsciente.
La creatividad no es un oficio trascendente. Es necesario perder el tiempo, entretenerse en tonterías, hacer el ridículo para apartarse consciente e inconscientemente de todo lo establecido.

A pesar de que, como se ha dicho, es necesario un conocimiento técnico importante del tema que nos ocupa, a la hora de crear y aunque resulte paradójico, es necesario apartarse de ese conocimiento, superarlo para evitar que la idea de saberlo todo impida la entrada de nuevos estímulos y conceptos.
Entonces, aparecerá la idea. Al bajar del autobús como al matemático y físico Henri Poincaré, charlando con un amigo como a Einstein con el movimiento de las partículas cargadas, o dando un paseo como al astrónomo Fred Hoyle.
A veces la idea surge sin haberla estado pensando anteriormente, sin haber sido consciente del problema. Arquímedes descubrió su principio al observar su entrada en el agua cuando tomaba un baño, y Edwin Laud descubrió la instantánea Polaroid después de que su hija le insistiera en que quería ver inmediatamente la fotografía que le había hecho.
 En cualquier caso, después de que se produzca la idea, queda todavía una parte importante por hacer. La quinta y última fase se refiere a trasladar esa idea a la realidad. Aquí es donde fallan muchas buenas ideas, casi siempre por falta de tenacidad o por no someterla a la opinión de terceros, que pueden enriquecerla. Thomas Edison necesitó miles de pruebas hasta lograr un filamento que hiciera factible el aprovechamiento de la electricidad para aportar luz.
Pero como ya se ha dicho, este es un método "estándar" que como tal debe ser individualmente valorado y aceptado o rechazado según el caso.

A José Ortega y Gasset le iba muy bien colgar un trapo negro en la pared y mirarlo fijamente, y Salvador Dalí solía dormir la siesta sujetando una cuchara sobre un vaso. Al quedarse dormido, el ruido le despertaba y de inmediato tomaba apuntes sobre las imágenes que había captado de su subconsciente.



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