No se tiene constancia de una relación entre inteligencia y
creatividad. Grandes genios creativos obtuvieron malas notas en su periodo
escolar, como Einstein, Churchill y Darwin.
Como dice Thomas West en su libro "En el ojo de la mente":
"Las personas excepcionales a veces son mejores creando conocimientos
nuevos que absorbiendo y reteniendo los viejos." |
| Vilfredo Pareto, sociólogo italiano autor de
"Mente y sociedad" distinguió dos caracteres fundamentales en
las personas: los intrépidos y los rentistas. |
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| Los intrépidos tienen siempre una inquietud sobre su entorno,
cómo alterarlo, cómo mejorarlo. No temen al fracaso, tan
frecuente entre los creativos, ni a expresar sus ideas. Además
reúnen otras condiciones imprescindibles para el buen creativo: sentido
del humor, intuición y sobre todo, mucha constancia. |
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En cambio los rentistas, como ya se puede prever, se mantienen en sus
rutinas y en los esquemas de comportamiento marcados por la sociedad, por su
educación y por su conformismo. |
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| Suelen mencionarse cualidades como la independencia y la
autonomía en la personalidad de los creadores, así como la
definición que Bernard Shaw hizo del artista: "el artista
dejaría morir de hambre a su mujer, que sus hijos fueran descalzos y que
su madre tuviera que trabajar a los 70 años para poder sobrevivir, antes
que trabajar en cualquier cosa que no sea su arte". Es la
motivación como condición fundamental de la creación.
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| Es frecuente que los creativos alcancen un nivel de
concentración en su trabajo que los mantiene distraídos del resto
de su entorno. Casos como el del químico J. Teeple, que una
mañana se bañó dos veces seguidas, no son nada raros entre
ellos. |
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| Suelen provenir de hogares burgueses con rectas costumbres morales y
amor al trabajo duro, mantener difíciles relaciones con las demás
personas y tener en mayor o menor medida una mentalidad infantil. |
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Además viven marginados de su entorno profesional, hasta el punto
de que Freud desconfiaba de sus propias teorías cuando eran aceptadas
con demasiada rapidez. |
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| Para Picasso, todo acto de creación era, en primer
lugar, un acto de destrucción. Esta sentencia expresa mejor que ninguna
otra el carácter transgresor de la creatividad, su superación de
la lógica y las normas. |