Zonas erógenas: las claves del placer
Zonas erógenas: las claves del placer
Zonas erógenas: las claves del placer Diferencias entre los sexos

 

Las diferencias entre los mapas erógenos del hombre y de la mujer se refieren no tanto a las zonas sensibles de sus cuerpos como a la forma de sentir y aproximarse al sexo.

Mapa erótico de la mujer
Senos  Son los primeros que reaccionan ante el estímulo sexual y constituyen una de las principales zonas erógenas de la mujer. Sus partes más sensibles son el pezón y la areola, que pueden estimularse manual y oralmente, con la succión como elemento muy importante. Una presión excesiva puede resultar contraproducente para la excitación. No obstante, tan sólo la mitad de las mujeres encuentran con ellos una excitación suficiente para alcanzar el orgasmo.
Monte de venus Su proximidad al clítoris transmite a éste parte de la estimulación, siendo en ocasiones la excitación más próxima a éste que, por su excesiva sensibilidad, es tolerada sin sensaciones de malestar.
Clítoris El órgano de placer por excelencia, pero que debe ser tratado con mucho cuidado y delicadeza. Antes de ser estimulado se requiere una suficiente preparación por medio de otras zonas más lentas.

Labios mayores y menores Los labios mayores producen al ser acariciados una excitación considerable, que en el caso de los labios menores puede llegar a ser casi tan intensa como la del mismo clítoris.

Entrada de la vagina La sensibilidad consciente sólo alcanza al tercio exterior de la vagina, donde se ubica el discutido punto G de Grafënberg.

Plataforma orgásmica.


Formada por la zona pelviana-perineal-genital recibe un acúmulo de sangre durante la excitación que la hace especialmente sensible. En esta zona se forma la llamada "tensión sexual" que en la mujer se libera parcialmente durante el orgasmo y queda dispuesta para otro nuevo. En cambio, en el varón se libera por completo por lo que necesita un mayor tiempo de recuperación.

Según los estudios realizados, la mujer puede iniciar un nuevo encuentro únicamente si se reanuda la estimulación en los cinco minutos siguientes al orgasmo, aunque en algunas mujeres puede llegar a los veinte minutos. De lo contrario, requiere al menos media hora para que una nueva actividad no le resulte desagradable. En el varón el tiempo es más variable, pero difícilmente bajará de los diez minutos. En cualquier caso, la reacción de los genitales determina de forma inequívoca el momento adecuado.

En algunas personas un solo orgasmo resulta suficiente para producir una sensación de saciedad que impide lograr más orgasmos durante un tiempo.


Mapa erótico del hombre

Tetillas La gran desconocida entre las zonas erógenas masculinas, puede producir una sensación muy placentera pero también llegar a molestar.
Muslos En el hombre las partes más sensibles son la cara interna y la superior.

Pene Repleto de terminaciones nerviosas resulta muy sensible en toda su extensión, pero especialmente en el glande. Se puede excitar por presión o por tracción.

Escroto Son las bolsas testiculares, pero su importancia erógena es escasa. Reaccionan con la elevación de los testículos y la estimulación del pene.

 

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