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En 1543, con 16 años, empezó su experiencia de gobierno al
sustituir al emperador en las ausencias de éste, pero no fue hasta 1556
que se convirtió en gobernador de todas las posesiones de su padre fuera
de Alemania. Durante cincuenta años gobernó el mayor imperio del
mundo, definido en la época como veinte veces mayor que el Imperio
Romano.
Su carácter era reservado y ocultó su timidez e inseguridad
bajo una seriedad que le valió una imagen de frialdad e insensibilidad.
Pocos fueron sus amigos, y ninguno gozó completamente de su confianza,
pero no fue el personaje oscuro y amargado que se ha transmitido en la
historia.
Le gustaba la soledad y la intimidad, pero también la música,
la vida nocturna y las fiestas. Con todo, evitaba las multitudes para disfrutar
del campo y del hogar. Amante de la naturaleza y los jardines, era un gran
aficionado a la caza y la pesca, aunque sólo practicaba estas
actividades cuando estaba demasiado cansado para seguir trabajando. Fue un
hombre inteligente, muy culto y formado, aficionado a la música, el
arte, el coleccionismo y muy especialmente a la arquitectura.
Gobernó el sistema político más grande que ha existido
nunca, y lo hizo convirtiendo Madrid en el centro político mundial.
Interesado y preocupado por los asuntos de Europa y del resto del mundo, nada
lo sentía como ajeno pero todo lo vio desde la óptica
española.
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