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Durante el siglo XVII, Inglaterra se hallaba en guerra
con España. En 1655, en el transcurso de la contienda, los
británicos consiguieron arrebatar a sus adversarios la isla de Jamaica,
cuya posición estratégica en la ruta que transportaba los tesoros
de México y Perú supuso el control de una vasta zona
marítima. |
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Los habitantes de la isla tuvieron la idea de convertirla
en un puerto de piratas dando patente de corso a todo el que la
solicitara, con lo cual un navío armado de propiedad particular quedaba
autorizado a efectuar operaciones de guerra a cambio de pagar veinte libras
esterlinas y llevar a Port Royal el botín capturado, del cual la corona
cobraba la quinceava parte. |
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Los piratas gozaban de total impunidad para sus crímenes, y eran tratados ceremoniosamente por ser el origen del dinero que cambiaba de manos. Célebres y sanguinarios piratas como Morgan y Duncan utilizaron la isla como su base y centro de aprovisionamiento. Los derroches de los piratas después de las incursiones eran legendarios. El lujo y la perversión siguieron siendo los mayores del Nuevo Mundo aún después de que Inglaterra se comprometiera a terminar con la piratería. Port Royal nunca fue atacado con éxito. La ciudad llegó a tener 7.000 habitantes, que habitaban 2.000 edificios. |
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El 7 de junio de 1692 parecía desde su comienzo un día tranquilo. De repente, a las 11,43 de la mañana empezó a notarse un terremoto. A poco, la torre del campanario de la iglesia de San Pablo se derrumbó y a ella siguió toda la iglesia. Las calles más transitadas, la mansión del Gobernador, los almacenes reales, se resquebrajaron y desaparecieron bajo las aguas. En menos de diez minutos más de dos mil personas habían muerto, y sus cadáveres se reunían en las playas con los arrancados por las aguas de las tumbas del cementerio. Otras mil personas murieron por sus heridas o por las enfermedades en el mes que siguió al desastre. Los barcos fueron arrancados de sus anclas por olas gigantescas que los aplastaron contra otros o los lanzaron contra tierra. La parte más populosa de la ciudad se hundió bajo las aguas. Con ella se hundieron la mayoría de los barcos, cargados de oro y plata, los lujosos edificios y el banco local, donde estaba depositado la mayor parte del oro pirata. |
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La base de la isla eran arena y sedimentos apilados
en las laderas de un peñasco de piedra caliza en forma de V. El
terremoto sacudió estos cimientos, y el noventa por ciento de la ciudad
se hundió a una profundidad de entre seis y quince metros bajo el mar.
Hoy, estas explicaciones científicas desmitifican lo que fue considerado
un justo castigo de Dios a las atrocidades de la ciudad y su corrompido
carácter. |
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| Fotografías: Donny L. Hamilton,
Institute of Nautical Archeology |
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