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El año de los dioses duraba 260 días terrestres, lo que supone una "coincidencia" muy significativa. |
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Los mayas operaban con el sistema vigesimal para sus matemáticas (nosotros operamos con el decimal). Ellos conocían ya el concepto del número cero, algo que en el mundo occidental no se alcanzó hasta el año 700 d.c., en que los europeos lo adquirieron de los árabes, quienes a su vez la tomaron de los indios, a quien se lo habían enseñado los "dioses". Su utilización permite la realización de operaciones aritméticas, algo que no permitía, por ejemplo, la numeración de los romanos. |
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| El calendario maya no era menos complicado. Una intrincada combinación de números, nombres de dioses para cada uno de los veinte meses, y una segunda relación de 18 meses de veinte días daban por resultado una designación para cada día del tipo: 4 Ahau 8 Cumhu, 5 Imix 9 Cumhu, 6 Ik 10 Cumhu, que serían tres días consecutivos. Son necesarios 18.980 días para que vuelva a repetirse una combinación, lo cual supone 52 años, que es el ciclo del calendario maya. Los mayas operaban con dos calendarios simultáneamente: el Tzolkin o año sagrado, año de los dioses, y el Haab, o año terreno necesario para conocer las estaciones del año y de la agricultura. Un ciclo del calendario maya puede tener 52 años terrenos con 365 días o 73 años deíficos con 260 días. |
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Para ajustar la duración de su calendario a la órbita real de la tierra (lo que nosotros hacemos añadiendo un día cada cuatro años), los mayas añadían trece días cada 52 años, para restar después 25 días cada 3.172 años. Esto daba por resultado el calendario más preciso del mundo. |
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Todos los calendarios tienen, necesariamente, un día cero desde el que parten. Después de muchos estudios y discusiones científicas, parece haberse establecido ese día para el calendario maya en el 11 de agosto de 3114 a.C. Las distintas teorías oscilan en un plazo de 5.000 años para dicha fecha, pero todas coinciden en una cosa: que en esa fecha 0, no existía el pueblo maya. Algunos expertos afirman que es una fecha ficticia; otros, no se pronuncian. Von Däniken sugiere la hipótesis de que dicha fecha pueda ser la de la llegada de los dioses a la tierra. Una vez más, que cada cual juzgue por sí mismo.
Una teoría del doctor S. Kiesslling, de Aquisgrán, pretende explicar la finalidad de este complicado sistema de calendario. Según los glifos mayas, en el ciclo de tiempo sagrado (de 52 años terrenos o 73 deificos) ciertos dioses con nombres intrincados aparecían diez veces por el firmamento, y cada 52 años se temía el retorno de esas "espantosas criaturas". Esto es, una vez cada 5,2 años. El profesor Kiessling estudió las órbitas de nuestro Sistema Solar y descubrió que dicha fecha corresponde exactamente al periodo de rotación del llamado Planeta X. |
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Entre las órbitas de Marte y Júpiter existe una gran brecha en la que sólo existe el llamado Cinturón de Asteroides (más propiamente debería ser el Cinturón de Planetoides). Suponiendo que fuesen residuos de un antiguo planeta, éste habría dado una vuelta alrededor del Sol en 5,2 años, y ese sería el tiempo necesario para que dicho planeta volviera a estar en la situación óptima para un viaje desde él hasta la Tierra. Y ese día, los mayas temían el regreso de los dioses. |
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Erich Von Däniken defiende, asimismo, que el año deifico de 260 días correspondía al año natural del planeta origen de los "dioses", que lo mantuvieron para regir sus existencias a la vez que se familiarizaron con el de la Tierra para, lógicamente, poder adaptarse a la vida en el nuevo planeta. Según él, dichos visitantes podrían ser oriundos del llamado Planeta X, o haberlo utilizado como base para establecer una nave nodriza. O también podría haber desaparecido antes de su llegada, y ellos utilizar como base algún planetoide de tamaño suficiente. Los códices Mayas describen detalladamente determinados fenómenos que bien podrían corresponder al efecto sobre nuestro planeta de la explosión del cinturón de asteroides. Análogos a este relato existen muchos otros en la casi totalidad de las civilizaciones antiguas, incluido el diluvio universal del credo cristiano. (Su tratamiento podrá ser objeto de posteriores artículos en esta revista). |
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En Palenque se descubrieron ciclos mensuales de hasta 1.247.653 años. En palabras de Von Däniken: "Esos portentosos ciclos no tienen ya nada que ver con la Historia de la Humanidad. Los lapsos de centenares de miles y millones de años están reservados a los dioses".
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(sigue 5/6) |
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