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Los mayas disponían de unos conocimientos astronómicos muy avanzados para su tiempo. Los arqueólogos afirman que llegaron a ellos mediante observaciones milenarias. Pero al hacerlo parecen olvidar que el espacio geográfico y climatológico en que vivían los mayas no permitía la observación del cielo de una forma lo suficientemente precisa. La húmeda vegetación desprendía vapores que formaban una campana de bruma sobre la selva. Las densas nubes tropicales de lluvia impedían una visión clara del cielo por lo menos durante seis meses al año. |
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| Se
afirma que los sacerdotes mayas observaban el cielo desde la cúspide de
las pirámides, cuando la realidad es que
éstas fueron erigidas con posterioridad, ya que se basan en el
calendario. Pese a ello, en el llamado Códice de Dresde, un escrito de
origen maya, se exponen ciertos puntos de referencia que se repiten sólo
cada 6.000 años.
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La mayor parte del legado escrito de los mayas fue destruido, sistemáticamente por los misioneros españoles en su afán colonizador. Montañas de códices fueron quemados para obligar a los infieles a mantenerse en la verdad que portaban los conquistadores.
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(sigue 4/6) |
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