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| El doctor Alberto Ruz
Lhuillier,
arqueólogo mexicano, fue
encargado por el Instituto
Nacional de Antropología e
Historia para dirigir las
excavaciones en Palenque. El
descubrió en 1949 la máxima
sensación arqueológica de
Mesoamérica.
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Palenque es una ciudad maya ubicada en el estado mexicano de Chiapa. Fue descubierta en 1773
y rápidamente saqueada en busca de tesoros.
Invadida y dominada por la selva, sus primeros
exploradores fueron más aventureros que científicos, pero a
algunos de ellos, en especial Jean-Frédéric von Waldeck, John
Lloyd Stephens y Frederick Catherwood, se deben importantes testimonios y
notables grabados de sus hallazgos.
Fue construida entre el 500 a.c. y el 600 de nuestra
era, pero en ella se han encontrado, como en otros lugares de
Mesoamérica, bajorrelieves de cabezas de elefante, un animal extinto en
la región hace 12.000 años.
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La ciudad es un conjunto de templos, canalizaciones subterráneas,
colinas y plataformas artificiales. Sobre una pirámide de nueve pisos,
con una altura de 16 m., se eleva el Templo de las Inscripciones en el que se
conservan 617 jeroglíficos que dan nombre al templo.
El doctor Alberto Ruz Lhuillier, arqueólogo
mexicano, fue encargado por el Instituto Nacional de Antropología e
Historia para dirigir las excavaciones en Palenque. El descubrió en 1949
bajo la pirámide la máxima sensación arqueológica
de Mesoamérica.
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En el interior del templo descubrió una pesada losa con doce
boquetes emparejados. Al retirarla descubrieron una escalera descendente que
había sido cegada con piedras y escombros.
Fue necesario excavar durante tres temporadas para
poner al descubierto 67 peldaños. Luego se derribaron dos paredes y un
muro de 4 metros de espesor hasta alcanzar un sarcófago con los restos
de cuatro hombres y una mujer.
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El 15 de junio de 1952, finalmente, llegaron a una puerta triangular.
Tras ella, una amplia estancia estaba repleta de estalactitas formadas por el
incesante gotear de la selva durante muchos siglos. La prisa de los
descubridores no permitió conservar ninguna de ellas, lo que
habría dado indicación sobre la antigüedad de la cripta.
La sala, de 9 m
de longitud, 4 de ancho y 7 de altura, se halla dos metros bajo la base de la
pirámide, y presenta en sus paredes una procesión de sacerdotes
engalanados. Cubre el suelo una losa de 3,80 m de longitud, 2,20 de anchura y
25 cm de grosor que pesa unas nueve toneladas. Bajo ella apareció un
sarcófago de 20 toneladas con los restos mortales de un
hombre.
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Se dice que el difunto es Pacal, un
soberano de Palenque, pero resulta dudoso por las fechas en que vivió y
la antigüedad de las ruinas. Además, de ser así la losa
funeraria debería representar al soberano, mientras que los eruditos
admiten que la figura que aparece es Yum Kox, el dios del maíz.
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El hallazgo no puede visitarse en la
actualidad, ni siquiera verse. Está protegida por una verja de
hierro, una tela de metal que dificulta la visión y finalmente un grueso
cristal permanentemente empañado.
Los artesanos de souvenirs fabricaban antiguamente
réplicas de la losa, pero posteriormente les fue
"recomendado" abandonar dicha práctica. En cualquier
caso, Von Däniken dispone de una reproducción anterior de la cual
presentamos algunas fotografías.
Las interpretaciones de la losa son variadas y, con frecuencia, gratuitas. El pájaro
Quetzal, la cruz de la vida, una máscara del dios de la Tierra, la vida
naciente, el Universo cuatripartito, serpientes bicéfalas, afilados
colmillos, la máscara del dios de la lluvia
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Una figura del
llamado dios Tlaloc fue encontrada cerca de la pirámide lunar en
Teotihuacán, por lo que se decidió que la ciudad estaba dedicada
a este llamado dios de la lluvia. Para apoyar la decisión, se
aprovecharon los sistemas de irrigación de la ciudad que habrían
sido un homenaje al dios en lugar de, simplemente, un sistema de riego. La
figura de Tlaloc es declarada dios de la lluvia porque de su cuello cuelga una
especie de cesto con muchos agujeros, de la cual gotearía la lluvia.
Un templo de Teotihuacán se llama de Quetzalcóatl, cuando este
dios era adorado por los posteriores aztecas, y no por los mayas constructores
de la ciudad. Las denominaciones de Pirámide Solar, Pirámide
Lunar, etc. son totalmente arbitrarios, como la mayoría de las
denominaciones arqueológicas de Mesoamérica, por lo que no sirven
más que para confundir. |
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Erich Von Däniken, por su parte, dice distinguir "un ser
humano inclinado hacia delante, que lleva sobre la cabeza un complicado
atavío de estructuración aparentemente técnica, del que
surge, hacia atrás, una manguera de doble ramal (
) Este ser roza
casi con la nariz un aparato, que manipula usando ambas manos (toca algo
así como palancas o manivelas)" además, dice interpretar
las formas debajo del hombre como llamaradas del cohete espacial, representado
con la ingenuidad de un pueblo que no entendía nada de astronaves y las
representó como buenamente supo, del mismo modo que las definía
como serpientes voladoras o monstruos celestes.
En cualquier caso, que cada cual juzgue por sí mismo
la interpretación que más le satisfaga.
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(sigue 3/6)
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