Dioses Extraterrestres: Los dioses mayas

 

 

La arqueología académica los considera
un pueblo neolítico, desconocedor por tanto
de la rueda y del metal.

 

 

En la provincia de Esquintla, en Guatemala, se ubica la llamada finca Las Ilusiones. Es una de las varias que conservan "piedras antiguas" representando imágenes deificas de los antiguos mayas que un día poblaron aquellas regiones. En esta, se puede ver una escultura idéntica a otra existente en El Baúl, una aldea situada a pocos kilómetros de Santa Lucía Cotzumalguapa. Representa un hombre barbudo (los nativos de la zona nunca han tenido barba) con una especie de sombrero marcial que se ajusta al cráneo cual una escafandra. Tiene una ventana de cristal tras la cual se distingue un rostro y un tubo flexible enlaza la escafandra con un depósito colocado sobre la espalda.


Se desconoce el origen de la civilización maya, aunque se supone que se derivaron de los Olmecas, un pueblo radicado en el actual México y cuya decadencia se desarrolló a finales del s.IV a.c. Los mayas ocuparon Guatemala, la península de Yucatán, parte de los estados federales mexicanos de Tabasco y Chiapas y Belize, así como algunas regiones de Honduras y El Salvador. Debieron aparecer hacia el año 2000 a.c. y derivaron hacia el pueblo de los aztecas a principios del segundo milenio de nuestra era.


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Erich Von Däniken

 

La arqueología clásica los considera un pueblo neolítico desconocedor de la rueda (presente, incluso en forma dentada, en muchos de sus monumentos) y del metal (imprescindible para tallar con la suficiente precisión las estelas y bajorrelieves característicos de su legado). Pese a ello, dispusieron de un sistema matemático muy evolucionado y unos conocimientos astronómicos, de ingeniería y arquitectura muy avanzados. También, sin embargo, practicaban un sanguinario juego de pelota y realizaban sacrificios humanos, a veces masivos, a sus dioses. El investigador suizo Erich Von Däniken defiende la posibilidad de coexistencia de ambas actitudes -la ciencia y la sangre- por el hecho de que esos conocimientos científicos les hayan sido dados por presencias extraterrestres veneradas como dioses.

 

Kukulkán, llamado Quetzalcóatl por los aztecas y Tepeu Kukumaz en Yucatán, era el dios más importante, y su regreso era temido y esperado a un tiempo como tan importante que justificaba un inusitado interés por la astronomía, en espera de advertir cualquier cambio que pudiera avisarlo. Un "monstruo celeste" que visitaba la tierra a intervalos. Las tradiciones mayas, como las de muchos pueblos y culturas que representaban y veneraban a los dragones, hablan de una "serpiente voladora" que llegó del cielo, enseñó en muchas regiones a los hombres y luego regresó volando al lugar de donde había venido.

La tradición azteca dice de Quetzalcóatl que vivió con los indios cincuenta y dos años. Figuró como príncipe sacerdotal y creador de criaturas humanas, adquirió el aura de mentor, portador de cultura y mensajero vivo de los dioses. Era fornido y de gran estatura, tenía una frente ancha que dominaba su cráneo, sus penetrantes ojos estaban muy separados, llevaba barba y su voz podía oírse a quince kilómetros de distancia. Su desaparición se atribuye a dos versiones: o se quemó él mismo para trasladarse al lucero del alba (Venus) o se ha disparado hacia el cielo con las primeras luces después de prometer su regreso en un distante futuro. En cualquier caso, como veremos, el periodo de 52 años, sagrado para el calendario maya, tiene una significación muy especial.

 

 

Kukulkán apareció con otros semejantes en la noche de los tiempos vistiendo llamativos colores que los mayas intepretaron y representaron siempre como plumas del pájaro quetzal. Fue antes de que existiera nada sobre la tierra. Tras algunos experimentos desafortunados consiguieron crear un hombre nuevo. La tradición especifica que no fue generado, sino "fabricado" por medio de un acto mágico (¿alguien ve semejanza con la "creación" de Adán y Eva?). Los primeros hombres se llamaron Balamquitze, Balamacah, Mahucutah e Iquibalam y eran capaces de ver en la lejanía y advertir y comprender todo cuanto sucedía en la tierra, pero esta perfección puso sobre aviso a los dioses que les privaron de esas facultades (¿la pérdida del paraíso?).

 

El Popol Vuh, uno de los pocos libros mayas conservados, cita: "Y allí había muchos seres humanos oscuros y claros, humanos de muy variada condición, humanos de múltiples lenguas, era admirable oírles". Esto es excepcional porque los mayas desconocían la existencia de hombres blancos y negros: el descubrimiento de América Central fue posterior a la escritura del Popol Vuh.
De ser cierta esta historia, los seres humanos habremos sido fabricados en el origen por obra de seres extraterrestres, al menos en lo que concierne a la adquisición del intelecto. Este es el célebre "eslabón perdido" que desde los tiempos de Darwin sigue intrigando a los científicos.

 

La Losa Funeraria de Palenque.

La Astronomía Maya.

El Calendario Maya.

Teotihuacán, ciudad de los Dioses.

 



(sigue 2/6)

 

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