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La antigua celebración del solsticio de
verano ha derivado hacia la fiesta de San Juan, y las doce tribus que se
reunían en torno al Duero formando la base de la actual Soria han
derivado hacia las doce cuadrillas que organizan en la actualidad los
festejos.
La fiesta celebra un culto al toro durante seis
días, que la Iglesia ha ido intercalando con tradiciones propias de
origen posterior. La emperatriz Isabel, esposa de Carlos V prohibió las
fiestas por considerar intolerables sus excesos de promiscuidad.
Las fiestas comienzan el miércoles anterior al
último domingo de junio. Cada día tiene su nombre, y así
el Miércoles El Pregón inaugura a las once de la noche la semana
de fiestas.
El Jueves la Saca, doce toros son trasladados desde los corrales del
Monte Valonsandero hasta la plaza de La Chata. Un centenar de caballistas y
todos los mozos que quieran ayudar se encargan del recorrido de unos seis
kilómetros.
El Viernes de Toros son lidiados en dos corridas muy
poco ortodoxas y el Sábado de Agés se reparte una tajada cruda
entre los miembros de cada cuadrilla y otra parte es subastada.
El domingo de Calderas, que antiguamente era
denominado Domingo de Caridad, el resto del toro es cocido y se reparte entre
los vecinos junto con pan, chorizo, vino y huevo.
Por fin, el Lunes de Bailas finalizan las fiestas, con una
procesión por la ciudad y una merienda campestre por la tarde a la
orilla del río Duero. Al anochecer una peculiar peregrinación
lleva a todos hasta la Plaza Mayor donde la banda municipal interpreta las
canciones de cada uno de los días y la gente despide las fiestas
cantando "Adios, adios, San Juan"
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