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Con frecuencia son los
grandes descubrimientos y las expediciones victoriosas las que imprimen en la
historia una mayor huella. Es en estos casos cuando el viajero es elevado a la
categoría de héroe y sus esfuerzos reciben el reconocimiento
público.
Pero sucede también en ocasiones que a pesar de no verse recompensados
por un éxito claro y rotundo, algunos viajes pasan a la posteridad con
un recuerdo y una significación especiales. Ese es el caso del viaje que
durante 1857 y 1858 llevó a Richard F. Burton y a John Speke a explorar
los territorios del Africa Ecuatorial en busca de las legendarias Fuentes del
Nilo.
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"(...)obtuve autorización para formar en
la comarca de Zanzíbar una expedición cuyo principal objeto era
determinar los límites del lago llamado mar de Ujidji, examinar las
diversas producciones de aquella región casi desconocida, y estudiar el
carácter y las costumbres de sus habitantes."
"El 27 de Junio, día señalado
para nuestra marcha, nos pusimos en camino."
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(Pulsa para ampliar el mapa.)
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El Rio
Nilo discurre a lo largo de 6700 km en el Nordeste de Africa. Su verdadero
origen es un río de Burundi, el Kasumo, que se transforma luego en el
Kagera hasta verter sus aguas al lago Victoria después de recorrer 1100
Km. Este lago mide 70.000 km2 y está situado a 1133 m. De él
parte el Nilo Victoria, que atraviesa entre dos cataratas el lago Kioga y el
Alberto. A su salida toma el nombre de Bahr al-Yabal y discurre hacia el norte
a lo largo de 200 km. antes de alcanzar la región de los sadd, en la
llanura del Sudán meridional, donde forma un inmenso pantano.
Allí recibe las aguas del Bahr al-Abyad y sale con el nombre de Nilo
Blanco o Bahr al-Abyad. Continúa hacia el norte recibiendo las aguas del
Sobat hasta confluir con el Nilo Azul (Bahr al-Azraq). De nuevo por la orilla
derecha recibe al Atbara y después de recorrer 2700 km de desierto
alcanza el Mar Mediterráneo formando un inmenso delta de más de
20.000 km2 cuyo continuo crecimiento ha sido finalmente detenido por una
corriente marina paralela a la costa.
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"Hacía un calor tan sofocante que nos
ahogábamos; el sol abrasaba, y nubes de mosquitos hacían las
noches intolerables."
"Al día siguiente, cuando nos pusimos en camino, estaba tan
débil que no pudiendo tenerme en pie, me vi obligado a montar en mi
asno. ¡Y hacía diez días solamente que habíamos
salido de Caolé!"
"Más lejos, en el Duthumi, las fiebres que
comenzaban a generalizarse entre nosotros y que a mí me duraron veinte
días, nos obligaron a detenernos cerca de una semana en casa de un
astuto bribón llamado Seid-ben-Selim. Los accesos tenían poca
violencia, si se los compara con los de las fiebres del Sind, y sin embargo me
abatieron por completo. Durante las crisis y largo tiempo después de su
terminación, experimenté el extraño efecto de un dualismo
que comprendía perfectamente: era yo, tal como siempre me he conocido,
pero formando dos personas que disputaban y se contradecían sin cesar.
Pasaba las noches sin dormir, y la fiebre me producía visiones
espantosas que algunas veces me estremecían y me asustaban.
El capitán Speke, aún más seriamente
enfermo que yo, estaba abatido por el mal, que no le cesaba un momento y
parecía afectarle al cerebro, como si fuera producto de una
insolación."
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Richard
F. Burton nació en Torquay en 1821. Oficial de la
Compañía de las Indias en la época en que ésta
fomentaba entre sus miembros los viajes geográficos, visitó La
Meca y Medina en 1853, disfrazándose de árabe para poder
así transgredir las costumbres de éstos en lo referente a los
infieles. Viajó por Asia, Africa y América, llegando a dominar 25
idiomas con un total de 40 dialectos. Partió con el capitán Speke
en varias expediciones que pretendían conocer las Fuentes del Nilo,
descubriendo el lago Tanganika en 1858. Posteriormente visitó la
región de los mormones en E.U.A., parte del Brasil, Siria, las minas de
Oro de la región de Madián (1876-1877) y la Costa de Oro con el
comandante V.L. Cameron. Fue nombrado cónsul británico en Brasil,
Siria y Trieste, donde murió en 1890.
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"Nadie puede figurarse lo que es ese sendero.
Bajo la influencia de una temperatura a la vez húmeda y caliente, la
vegetación, en los terrenos bajos en que la presión
atmosférica es excesiva, adquiere una fuerza excepcional. La hierba,
sobre todo en los terrenos negros y pantanosos, se eleva a cerca de cuatro
metros, adquiriendo sus tallos el grueso de un dedo. Los matorrales que forma
son tan espesos que la tierra desaparece totalmente, siendo imposible
franquearlos fuera del sendero."
"Desde la cima de un cerro en el que pasamos la noche a la entrada
del paso de Goma, hemos tenido la oportunidad de gozar de un inmenso horizonte.
A lo lejos, en los pliegues cubiertos de bosques de las montañas, se
veían las aldeas de muchas tribus sagarianas."
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