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Un importante obispo del siglo VIII poseía un puente sobre el
río Isar que le otorgaba el control sobre la ruta de la sal hacia la
importante población de Augsburgo. El Duque Enrique el León lo
hizo destruir y construyó otro más al Sur, junto al monasterio de
Munichen. Pronto creció una próspera ciudad en torno al
puente.
La casa de Witelsbach, que recibió la ciudad en 1118 de manos del
emperador Federico Barbarroja, mantuvo su poder hasta 1918, y durante todo este
tiempo la embelleció y distinguió al dotarla de un gran
número de hermosos edificios. |

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En la actualidad, un millón trescientos mil habitantes la
convierten en la tercera ciudad de Alemania. Capital de Baviera y uno de los
principales centros industriales y comerciales del país y de
Europa.
Los monjes de Munichen iniciaron la mayor tradición de la ciudad al
inventar la cerveza, que llamaban pan líquido, para poder seguir
trabajando pese al frugal menú de la cuaresma.
La cerveza es una religión en Alemania, y particularmente en Munich.
Cada año, la Oktoberfest convierte la ciudad en una gran
cervecería, cubierta de carpas por todas partes, para consumir cinco
millones de litros en los quince días que dura el festival.
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Existen en la ciudad varios cientos de cervecerías.
Hofbräuhaus es la más popular y famosa. Fundada en 1589, aparece en
las guías de turismo como un monumento más, y todas las tardes
cientos de personas abarrotan sus largas mesas en espera de que las camareras,
robustas y maduras, lleguen con su carga de varias grandes jarras y bandejas en
cada mano.
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En Münich no es prudente pedir para comer más que un plato
único y acaso un pequeño entrante, ya que las raciones se sirven
con una abundancia y solidez considerables. Además, conviene reservarse
para los postres, que suelen ser excelentes.
Aquí se comen las mejores salchicas blancas de Alemania, y otros
platos típicos son el Leberkäs (pastel de hígado con
guarnición) y el sauerkraut (repollo agrio). Pero para acompañar
la cerveza -que suele servirse en jarras de litro- es suficiente pedir
Brez´n o Raditeller, que son respectivamente roscas de pan saladas y
rabanitos.
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Junto con la cerveza, la BMW y el Bayern de Münich son los grandes
protagonistas internacionales de la ciudad. Los muniqueses son muy aficionados
al fútbol, de modo que su principal equipo levanta auténticas
pasiones. |
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