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En el 2640 a.C., el faraón de la cuarta dinastía llamado
Keops ordenó la erección de una tumba tan alta y majestuosa que
ocultara la luz del sol.
Cien mil esclavos negros, hebreos y barbariscos fueron utilizados en la obra
a lo largo de veinte años. Fue necesario utilizar dos millones
trescientos mil bloques calcáreos de dos toneladas y media de peso cada
uno, que fueron colocados uno sobre otro hasta alcanzar los 147 metros de
altura. |
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Durante los veinte años que duraron las obras, Egipto sufrió
privaciones y miserias, se impuso el pago de fuertes impuestos y la
reducción de las ceremonias religiosas. Incluso se ordenó a los
hombres libres ayudar a los esclavos.
Muchos esclavos murieron por las fatigas y el trato de los guardianes, y el
resto fue sacrificado una vez terminado el trabajo para evitar que los ladrones
de tumbas tuvieran más fácil descubrir la entrada a la
pirámide.
La erosión del viento a lo largo de estos cuatro mil seiscientos
años ha reducido su altura en casi diez metros |
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