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Los historiadores griegos y romanos determinaron los siete monumentos
más representativos de la antigüedad en una lista de maravillas que
ha pasado a la historia.
Herodoto fue el primero en mencionar esta idea, hacia el siglo V a.C., y en
el incendio de la Biblioteca de Alejandría ardió un volumen que
Calímaco de Cyrene dedicó al tema en el siglo III a.C.
Sin embargo, nunca llegó a haber más de cinco maravillas de
forma simultánea, y es que la enumeración definitiva data de la
Edad Media, cuando se recopilaron los recuerdos sobre aquellos monumentos, ya
casi todos perdidos. |
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Curiosamente, la mayor parte de estos monumentos tuvieron
una vida relativamente corta y fueron presa fácil y reiterada de
vándalos, gamberros e invasores. Por ello, al pasar revista a la
capacidad del ser humano de crear hermosos lugares, es también obligado
reflexionar sobre su aún mayor capacidad para la destrucción
irracional.
Quedan aún sobre la Tierra muchas maravillas, de la antigüedad y
de la modernidad, que no se localizaron en el mundo conocido por los romanos y
los griegos o que fueron posteriores a ellos. Cabe preguntarse si queremos que
en el futuro se nos recuerde como ahora podemos pensar en aquellos salvajes
destructores.
La pirámide de Keops, la más antigua de todas, es la
única de las legendarias Siete Maravillas que se conserva en la
actualidad, y con su magnificencia corrobora la importancia que un monumento
debía tener para pertenecer a esta lista. |
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La Estatua de Zeus
Olímpico
El coloso de Rodas
El templo de Artemisa en Efeso
Los jardines colgantes de Semíramis
La Pirámide de Keops
La tumba de Mausolo
El faro de Alejandría
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