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En los
años veinte, un piloto norteamericano de nombre Jimmy Angel
acompañó a un buscador de oro hasta los mismos límites
venezolanos del Bosque del Amazonas. Encontró un extraordinario vein al
que intentó regresar algún tiempo después. Su
búsqueda fue inútil, pero en su lugar descubrió la que
demostró ser la mayor cascada del mundo, y le puso su nombre: Salto del
Angel.
Los indios la veneran como hogar de su dios porque
Churruvena, como la llaman ellos, desciende del paraíso. Su altura
está cifrada en 979 metros, aunque también suele mencionarse 1002
o incluso 1054 metros. En cualquier caso, supera ampliamente a la segunda en
altura, el salto de Tugela en Sudáfrica, con 948 metros.
Se encuentra en el Estado de Bolívar, al
sureste de Venezuela, dentro del Parque Nacional de Canaima, sexto del mundo en
extensión. La vegetación y fauna del Parque son de las más
antiguas del mundo, y los yacimientos minerales incluyen minas de oro y
diamantes. |
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Aquí, el Salto del Angel
comparte protagonismo con los impresionantes Tepuyes, inmensas torres de piedra
arenisca formadas por la erosión durante 180 millones de años. El
más alto es el Auyantepuy, o Montaña del Infierno, con 2560
metros.
Cualquier intento de avistar el Salto parte de
Canaima, adonde suele llegarse por avión para evitar largos y costosos
viajes en barco o por tierra. Desde allí puede tenerse una perspectiva
aérea de la cascada volando en una avioneta si el día es
despejado, lo que además permitirá apreciar la belleza y magnitud
de los Tepuyes. A nivel del suelo, la alternativa es remontar los ríos
en las lanchas que se dirigen al lugar. |
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En el aeropuerto de Canaima se cobran 2000
bolívares por la entrada en el Parque Nacional, y desde el primer
instante se disfruta de un paraje incomparable. Desde la arenosa playa del
lago, se pueden ver al otro lado tres grandes cascadas, Ucaima, Golondrina y
Hacha, que adelantan el espectáculo de que podemos disfrutar más
tarde.
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En el mismo aeropuerto suele haber
representación de varias compañías turísticas
ofreciendo rutas al Salto del Angel. Desde allí, el viaje puede durar
tres días, y costar unos 25.000 bolívares en pensión
completa. Solo funcionan cuando el nivel del río permite la
navegación, normalmente entre Mayo y Diciembre.
Cruzando el lago se llega, en media hora de marcha por
la selva, hasta el Salto El Sapo. Con la precaución de ayudarse con la
cuerda dispuesta a tal efecto, puede tenerse la incomparable experiencia de
caminar bajo la misma cascada, atravesando el túnel que forma la
caída del agua.
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Ascendiendo hasta
la parte superior del río puede tomarse otro bote que en veinte minutos
arriba en Mayupa. Para evitar los peligrosos rápidos, se caminan tres
kilómetros hasta retomar la navegación en el río Carrao y
remontarlo durante hora y media hasta Isla Orquídea, donde se hace
noche.
De nuevo por el río Carrao y el Churun durante tres horas, la
navegación conduce a Isla Ratoncito, que muestra ya una primera imagen
del Salto del Angel. Atravesando a pie la selva durante una hora se llega por
fin al mirador de la cascada. |
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Desde un kilómetro de altura, el agua cae
estruendosamente convirtiéndose en finas gotas que el viento arrastra
empapándolo todo. La altura del Salto del Angel es tan grande que apenas
se puede apreciar en toda su magnitud, pero que no deja lugar a dudas sobre su
grandeza.
Esta es la casa de los dioses. |
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