PARIS

París
La fundación de París se remonta al siglo III a.C., cuando un pueblo celta llamado parisii fundó en la actual isla de la Cité una fortificación que llamaron Lutecia. En el 52 a.C., ante la inminente llegada de los romanos, los parisii quemaron el fuerte y lo abandonaron. Los romanos fundaron una población en la margen izquierda de escasa importancia, que era conocida como ciudad de los parisinos, o París.

El periodo romano terminó en el 508, con la invasión de la ciudad por el rey franco Clodoveo I. Después de las invasiones vikingas del siglo IX, se estableció en París la capital de los capetos y fueron construidas la catedral de Notre Dame, Sainte Chapelle y un palacio real. A partir de entonces, París sería en todos los aspectos el centro de Francia.

En la actualidad, la ciudad sigue dominando por completo la vida política, económica y cultural del país. Si la población de la capital supone el 20 % del total de Francia, su producción industrial alcanza el 25 %.

Las instituciones políticas de las otras ciudades francesas están excesivamente vinculadas a las de la capital, e incluso la vida cultural de la ciudad ha centralizado en su entorno una floreciente industria de complementos y artículos de lujo.

Palais de Chaillot La Torre Eiffel Petit Palais
Plaza de Tertre Parque de La Vilette
Parque de André Citroen Parque de La Vilette
Pont Neuf

Desde hace varias décadas se está intentando conceder mayor importancia a otras ciudades secundarias, pero la herencia centralizadora que París ha recibido de los distintos gobiernos es todavía demasiado fuerte.

Buena muestra de esta centralización es la importancia del puerto, que a pesar de estar situado a 370 Km. de la desembocadura del Sena, constituye el cuarto de Francia en importancia. La red de ferrocarriles, la de autopistas, y hasta el tráfico aéreo con tres aeropuertos internacionales para acceder a la ciudad están también centralizados en París.

Aunque la inmigración en París ha sido una constante desde hace siglos y se intensificó durante el XIX, la personalidad cosmopolita de la ciudad procede en mayor medida de la afluencia posterior a la Segunda Guerra Mundial, especialmente por parte de italianos, españoles, portugueses, yugoslavos, senegaleses o vietnamitas. El incremento de esta emigración desde los años setenta está provocando cierta inquietud entre los franceses.

París es también la capital del llamado chauvinismo francés. Con frecuencia groseros, maleducados y prepotentes, los franceses, y en particular los parisinos, no sólo se creen el centro del mundo sino que además lo demuestran con toda la insolencia y desprecio de que son capaces. Los españoles son, muy especialmente, objeto de esta prepotencia.



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