La Isla Fraser pasa por ser el
único lugar del mundo donde los bosques crecen directamente sobre la
arena. El Valle de los Gigantes es un inmenso bosque subtropical con troncos
que alcanzan hasta diez metros de perímetro y que tienen hasta mil
años de antigüedad.
La explotación maderera llevó
parte de estos bosques a formar parte de los muelles de Londres y el Canal de
Suez. Varios grupos de entusiastas ecologistas han logrado su protección
para evitar que la explotación maderera y las minas de arena pueda
alterar un entorno tan privilegiado.
Incluso el turismo empezaba a resultar
preocupante cuando su avance descontrolado provocó la
construcción de gran número de complejos hoteleros, en especial
en Hervey Bay.
Aquí no hay carreteras asfaltadas,
pero una buena red de pistas permite recorrer la isla a pie o en todoterreno,
que es una de las actividades más típicas del lugar.
También son muy frecuentes los
buceadores, que pueden explorar el medio centenar de naufragios acaecidos en
estas aguas. El propio nombre de la isla proviene de Eliza Fraser, que
pereció aquí víctima de un naufragio.
Sobre la Isla Fraser no hay mucho que decir.
Es un lugar para ser visto, recorrido, disfrutado y admirado. Es un lugar para
cautivar, y sobre todo para proteger.
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