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Yago Zebedeo fue uno de los pescadores que Jesucristo
eligió para extender su mensaje. Desde entonces se les llamó
Apóstoles, y a Yago se le conoce como Santiago. Predicó en
Hispania la palabra de su señor, y luego regresó a evangelizar
Palestina, donde fue torturado y decapitado en el año 42. Sus
discípulos robaron el cuerpo y lo trasladaron a un lugar de la actual
Galicia que llamaban Arcis Marmaricis. |
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En 820, una gran luz indicó a un pastor llamado Pelayo
dónde se encontraba la tumba del apóstol, y el rey asturiano
Alfonso II el Casto hizo construir un pequeño templo. El mismo monarca
peregrinó a Santiago instaurando el culto jubileo con la ayuda del
obispo Teodomiro de Iria al otorgar recompensas y promover la creación
de una comunidad, Antealtares, que atendiese al culto en el lugar. |
Alfonso III reemplazó la basílica por otra en
piedra de sillería que fue arrasada por las huestes de Almanzor, que
entre otras cosas robaron sus campanas. Por fin en 1075, reinando Alfonso VI,
se comenzó la que ahora es Catedral de Santiago de Compostela. |
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Santiago es, junto con Pedro, uno de los dos únicos
apóstoles que fueron enterrados en Europa, por lo que pronto se
convirtió en el objetivo de peregrinación más importante
de la Europa medieval. Testimonios como el del Emir Yusuf, embajador
musulmán en la corte de la reina Urraca, dan idea de su importancia:
"(...) es tan grande la multitud de los que van y vuelven, que apenas deja
libre la calzada hacia occidente". |
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En el siglo XII, el Papa Alejandro III concedió la bula
"Regis Aeterni". En ella se especifica la concesión del
Jubileo para quien durante el Año Santo (aquel en que la festividad de
Santiago coincide en domingo) cumpla tres requisitos: visitar la Catedral de
Santiago y la tumba del Apóstol, rezar alguna oración por las
intenciones del Papa y confesarse y comulgar en la quincena anterior o
posterior a la visita.
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Quien así lo haga, habrá conseguido una
indulgencia plenaria, esto es, la remisión de todas las penas provocadas
por sus pecados, que la Iglesia concede por los méritos de Jesucristo.
De este modo, si muriera en gracia de Dios, no pasaría por el purgatorio
en su camino hacia el Cielo. |
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Intentando preservar los restos de Santiago, y sus
discípulos Teodoro y Anastasio, de un probable ataque del pirata Drake,
el arzobispo San Clemente los escondió en 1589 de una forma tan eficaz
que permanecieron perdidos durante tres siglos. |
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