Rapa Nui es el nombre que los habitantes
locales dan a la Isla de Pascua, perdida en el inmenso Océano
Pacífico. Legalmente pertenece a Chile, aunque sus poco más de
dos mil habitantes ven a este país como algo lejano y dudoso.
En realidad, cualquier país puede ser considerado
lejano, ya que a 3700 kilómetros de Chile y 4050 de Polinesia, la isla
es la más aislada de todo el mundo. Su idioma oficial es el
español, que hablan muchos de los lugareños aunque la
mayoría se comunica en un lenguaje propio, similar al de algunos lugares
de la Polinesia.
Ellos se llaman a sí mismos como a su isla, y
forman una extraña sociedad orgullosa de su pasado y muy afables con los
visitantes. Durante el siglo XIX al menos dos mil habitantes de la isla fueron
secuestrados y conducidos a Perú para trabajar como esclavos. Esto
provocó una reticencia hacia los extranjeros que por fortuna ya ha sido
superada.
Hanga Roa es la capital, pese a no ser más que un
pequeño pueblo. A ella llegan dos vuelos semanales de Lan Chile, y se
sitúan algunos pequeños hoteles, modestos pero limpios y
acogedores. Otra opción típica es alojarse en casa privadas,
alquilando una habitación con baño. Es importante tener en cuenta
que la tarjetas de crédito apenas sirven en ningún
establecimiento.
Jacob Roggenvee llamó Isla de Pascua a este lugar
porque lo descubrió el domingo de Pascua de Resurrección de 1722.
El español Felipe González de Haedo anexionó la isla a la
Corona Española en 1770, rebautizándola Isla de San Carlos en
honor al rey Carlos III.
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