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En el siglo XVI, España y Portugal mantenían una
guerra pacífica pero nada silenciosa por ver cuál de los dos se
hacía con más territorios y conseguía dominar el Imperio
de mayor extensión. Cristóbal Colón había
descubierto un Nuevo Mundo hacía menos de treinta años, pero
aún este descubrimiento se quedaba pequeño para los reinos en
litigio.
Entonces, un experto navegante con amplia experiencia militar
que apenas contaba cuarenta años, Fernando de Magallanes, propuso a la
corona española un plan que había perfeccionado durante dos
años, después de que el rey portugués lo rechazara por la
enemistad que los separaba: explorar el desconocido mar que separaba
América de Asia.
Fernao de Magalhaes era en realidad portugués.
Había nacido de Rui de Magalhaes y su esposa Alda de Mesquita en el seno
de una familia de nobles que lo dejó huérfano a los diez
años. Cumplidos los doce ingresó como paje en la corte de la
reina Leonor, consorte de Juan II.
En 1505, con 25 años, se incorporó a la flota de
Francisco de Almeida, virrey de la India Portuguesa. Participó en
numerosas luchas contra los turcos destinadas a establecer factorías
portuguesas en el norte de Africa, la India y las Molucas (Indonesia) donde
recibió una herida que le dejó secuelas permanentes en la pierna
izquierda. Alcanzó el grado de capitán a los treinta años.
Luchando en el norte de Africa fue acusado de comerciar con el
enemigo y renegó de su rey y su país ofreciendo su lealtad a
Carlos I de España. Su gran amigo Rui Faleiro, astrólogo y
matemático, le expuso sus teorías acerca de la existencia de un
paso marítimo a Asia en el extremo sur de Sudamérica.
El Tratado de Tordesillas impedía a España
competir con Portugal en el monopolístico control que ejercía
sobre la ruta de las Especias, y le obligaba a dirigir hacia el Oeste sus
intenciones de expansión. La corte española vio en el proyecto de
Magallanes una ocasión perfecta para buscar el paso hacia Asia a
través de América.
El 20 de septiembre de 1519, tras un año de
preparativos, zarpó de Sevilla un grupo de cinco carabelas de nombre
"Trinidad", "San Antonio", "Victoria",
"Concepción" y "Santiago". Bajo el mando
único de Magallanes iban doscientos cincuenta hombres entre los que se
contaban portugueses, italianos, franceses, griegos y hasta un inglés.
Faleiro no pudo embarcar porque se había vuelto definitivamente loco.
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