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Lalibela significa
"las abejas reconocen su soberanía", y es que al nacer el rey
que le dio nombre, su madre creyó ver una muestra de sumisión en
la nube de abejas que lo rodearon. Hoy, el lugar es destino santo de
peregrinaje para casi la mitad de los etíopes, practicantes del
cristianismo copto.
Entre los siglos X y XIII, esta pequeña ciudad
fue capital de Etiopía bajo la dinastía Zagwe. En el siglo XII,
el rey Lalibela ordenó la construcción de las trece iglesias en
circunstancias que las leyendas explican con más detalle que la
historia.
Una de estas leyendas afirma que el rey fue envenenado
por su hermano menor, y durante su sueño de tres días fue llevado
al cielo. Una vez recuperado, intentó reproducir la ciudad con trece
iglesias excavadas en la roca que había visto allí.
Otra leyenda, en cambio, afirma que durante su exilio
en Jerusalén, el rey tuvo una visión que le llevó, ya de
regreso en su patria, a construir una segunda Jerusalén para el
cristianismo copto. Incluso hay un arroyo llamado Jordán y una tumba de
Abrahám.
Las trece iglesias de la ciudad han sido excavadas en
la piedra a ambos lados del río Jordán y comunicadas con
túneles y pasadizos. En este tipo de arquitectura, el menor error puede
tener graves consecuencias, y difícilmente puede ser reparado.
De hecho, a pesar de la ayuda que al rey le prestaron
los egipcios coptos que huían del Islam, todavía no está
muy claro cómo pudieron construirse estos edificios, y la leyenda
atribuye a poderes divinos la finalización de las obras que iniciara
Lalibela. |
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