El territorio original de los
mongoles se sitúa al norte de la Muralla China, lindando con las
montañas Altai y Tien Shan, el río Shilka y el lago Baikal. Es un
fértil territorio de praderas y bosques en el norte, el desierto de Gobi
en el centro y amplios pastos en el sur.
Pastores y cazadores nómadas, los
mongoles mantenían también algunas relaciones comerciales con sus
vecinos chinos, pero su principal ocupación era la cría de
ovejas, caballos y camellos.
En 1167 nació Temujin, hijo de
Yesugei, que era jefe de una extensa zona entre el río Amur y la Muralla
China. Yesugei fue envenenado y su hijo le sucedió con sólo trece
años. A la madre de Temujin se le atribuye una enseñanza que
sería de gran importancia en su vida: "tu única
compañía es tu sombra".
Desde entonces, y durante veinte años,
luchó para hacer valer su autoridad frente a los impostores que
habían usurpado el puesto de su padre. Después de someter, por
primera vez, a todas las tribus de los mongoles fue elegido como Genghis Khan,
que significa "el mayor de los gobernantes, emperador de todos los
hombres".
La base de la actuación de Genghis
Khan está en la creencia de que sólo puede haber un emperador
para todos los hombres, y por lo tanto todos los pueblos deben ser sometidos a
su autoridad y los pretendientes al imperio ser ajusticiados. El emperador es
elegido por el consejo de jefes de las hordas.
La organización social de los mongoles
era igualitaria, una hermandad sin diferencia de clases y en la que estaba
prohibido luchar entre sí o tener esclavos de su misma raza. El
adulterio y robar caballos se pagaba con la vida, y otros delitos menores con
penas de azotes.
En 1208, las hordas mongolas atravesaron la
muralla china con trescientos mil hombres y durante años fueron
conquistando y saqueando grandes partes del país. Genghis Khan tuvo
también que sofocar varias revueltas en territorio mongol, lo que supuso
la conquista de la mayor parte de Asia Central y buena parte de Europa.
Utilizando ingenieros chinos completaron la
conquista de Persia y superando el Caspio por el sur, los ejércitos
mongoles accedieron al Cáucaso y a la estepa rusa. La amenaza mongola
unió a polovsianos y rusos, antiguos enemigos que les hicieron frente
con todos sus medios en el río Kalka en 1223. La traición de los
polovsianos durante la batalla significó el aniquilamiento del
ejército ruso y la conquista de todos sus territorios hasta el
río Dnieper.
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