|
|
|
| 
|
Berlín es una de las capitales menos
turísticas de Europa. No porque le falten atractivos, sino porque
resulta un destino poco convencional. Su pasado comparte con su futuro un
protagonismo que quizá en ninguna otra ciudad del mundo adquiere tanta
importancia.
El origen de la ciudad se sitúa en un puesto defensivo a las orillas
del río. Durante siglos creció lentamente como ciudad comercial
mientras las cortes germánicas se establecían en Postdam o
Königsberg. En el siglo XVII, la ciudad resultó
prácticamente arrasada por las guerras y la peste. |
 |
 |
|
Entonces, el Kaiser Federico Guillermo la hizo reconstruir, edificando el
castillo de Charlottenburg y un buen puerto en el río. Fomentó
también la inmigración, especialmente de judíos y
hugonotes que tanta importancia tendrían en el futuro.
De esta forma, cuando en 1871 se proclamó la unificación de
los estados Alemanes en el nuevo Reich, la ciudad se había convertido en
uno de los principales referentes europeos en importancia comercial, militar y
cultural, y fue elegida como capital de Alemania. |
 |
 |
|
El rápido crecimiento que la ciudad experimentó a partir de
entonces significó la absorción de un número de
pequeñas poblaciones cercanas, que ahora son barrios de la capital, y
culminó en los años veinte con la consideración universal
a la ciudad equiparándola con Nueva York, Londres o París como
una de las grandes capitales del mundo.
|
 |
 |
Hitler, en cambio, aborrecía la ciudad y decidió iniciar una
reforma muy importante siguiendo la línea monumental de los edificios
del Tercer Reich. Albert Speer fue encargado de esta transformación, que
se interrumpió con la Segunda Guerra Mundial y de la que quedan
sólo algunos ejemplos, como el aeropuerto Tempelhof y el Olimpiastadion.
|
|
| El pasado de Berlín ha dejado innumerables
recuerdos, restos y cicatrices por toda la ciudad. Desde el ya desaparecido
Muro hasta edificios que se conservan en ruinas como recuerdo de la
destrucción con que terminó la Segunda Guerra Mundial. |
 |
 |
La división forzada durante más de cuarenta años entre
las dos mitades de Berlín provocó un desigual desarrollo y unas
diferencias muy acusadas. Mientras el Berlín comunista intentaba
convertir la ciudad en símbolo de prosperidad, construyendo obras
baratas de dudoso gusto pero con pretensiones magníficas, las
limitaciones de crecimiento del Berlín occidental provocaron un
importante y moderno crecimiento en altura y la búsqueda de soluciones
originales. |
|
(sigue 1/3) |
    
  
|