LA FANTASIA SEXUAL

La Fantasía Sexual

LA FANTASIA FEMENINA

A diferencia de los hombres, que buscan una actividad más exploratoria (promiscuidad, sexo oral activo, personas de diferente raza), las mujeres suelen centrar sus fantasías en aspectos más íntimos, como un lugar romántico al aire libre, una historia de seducción, un beso apasionado o sexo oral pasivo.

Sin embargo, las fantasías de las mujeres también pueden ser más carnales, como practicar posturas y actividades diferentes con su pareja actual, revivir una experiencia sexual pasada, sexo en otras habitaciones, sobre un suelo enmoquetado o en una playa. También les gusta experimentar sensaciones de poder, sometimiento y dominio, cambios de pareja y sexualidad en grupo. Son muy frecuentes las fantasías con otras mujeres, no necesariamente como expresión de una identidad reprimida, sino como búsqueda de una sensibilidad y amabilidad que pueden no encontrar en sus relaciones con los hombres.

Según la doctora Wendy Maltz, las mujeres suelen desarrollar dos tipos de fantasías: las que siguen una trama novelada, con un argumento, personajes y escenas concretas, y las que se limitan a recrear sensaciones físicas relacionadas con el acto sexual, como las impresiones visuales y táctiles.






Los roles más habituales en las fantasías sexuales femeninas son:

  • Hermosa doncella, bien de forma idílica y romántica, bien asumiendo el papel de mujer deseada y sumisa. En cualquier caso la actitud de la mujer en la relación es pasiva.
  • Víctima, recibiendo la excitación del miedo, la humillación, el odio o la crueldad de la agresión, pero siempre manteniendo una actitud pasiva.
  • Salvaje, representando una prostituta o ninfómana insaciable, que toma la iniciativa con el único objetivo de obtener placer pero satisfaciéndolo sin humillarse a sí misma o a su pareja.
  • Voyeur, invasora de la intimidad sexual de otras personas.
  • Dominadora, basando en su erotismo el poder sobre la pareja que asume un papel más pasivo y cuyo dolor físico o mental puede llegar a excitarla.
  • Amada. Situada en un ambiente ideal, el amor adquiere el protagonismo, con besos y caricias compartidas con total igualdad entre ambos.

Toda fantasía de entrega del control permite a las mujeres ser sexuales sin responsabilizarse de sus actos, sin dejar de ser "respetables". Similar explicación se encuentra para las fantasías de sexo con extraños, con los que la mujer puede expresarse libremente sin temor a ser etiquetada.

Un esquema que se desarrolla con frecuencia creciente es aquel en el que la mujer asume el papel dominante como una continuación de su mayor importancia social: ya no es un objeto sexual, sino que busca su propio placer utilizando a hombres y mujeres como sus propios objetos sexuales.



(sigue 3/5)

 


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