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A Gerald Durrell, Ken-Saro-Wiwa, Carl Sagan, Félix Rodríguez de la Fuente, Chicho Méndez... por sus claras advertencias y sabios consejos. | ![]() |
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| En 1793 William Godwin (1756-1836) publicó su "Investigación sobre la Justicia Política" en la que sentaba las bases de un comunismo anarquista y propugnaba que no hay límites para el incremento de la población en una sociedad en que se haya impuesto la igualdad, se sacrifiquen los intereses individuales por el bien común, reine la propiedad colectiva y se suprima el estado como institución, pues, según él, todo estado es malo porque todos se apoyan en la violencia. Como reacción a esto, en 1798 el economista y pastor anglicano Thomas Robert Malthus (1766-1834) publicó anónimamente la primera edición de "Ensayo sobre el Principio de la Población" ("Essay on the Principle of Population"), una obra que escandalizó tanto que el autor matizó sus aseveraciones en la segunda edición publicada con su propio nombre pero con el título de "Resúmenes sobre los Efectos Pasados y Presentes Relativos a la Felicidad de la Humanidad" (1803). Es en esas publicaciones donde nace el llamado "malthusianismo", una corriente ideológica que propone la restricción voluntaria de la procreación para remediar la desproporción prevista en el futuro entre la población y los alimentos. Según Malthus, mientras la población aumenta en progresión geométrica, la producción de alimentos se efectúa sólo en progresión aritmética y aunque Malthus confiaba en que la mejora de las técnicas agrícolas permitiría aumentar la producción, afirmaba que esto no sería suficiente, a pesar de que previsibles desastres (guerras, plagas, enfermedades...) redujeran el ritmo del crecimiento demográfico. Así, Malthus define dos métodos para evitar la explosión demográfica, los métodos positivos, que aumentan la tasa de mortalidad, y los preventivos, que disminuyen la natalidad. En estos últimos los neomalthusianistas incluyeron los métodos anticonceptivos. El neomalthusianismo surge en Francia con el escritor y filósofo E.P. Sénancour (1770-1846), en Gran Bretaña con el político F. Place (1771-1854), R. Carlisle y el filósofo y economista S. Mill (1806-1873) y en los países escandinavos. En Estados Unidos, pensadores como Vogt, Pierson, Hamer y Cook llam aron la atención sobre el problema del envejecimiento de la población. También antes de Malthus muchos autores, los llamados premalthusianos, llamaron la atención sobre el peligro de un exceso de población, pero ninguno lo hizo de forma sistemática: G. Botero (1589), A. Genovesi (1765), J. Steuart (1770), J. Townsend (1786), G. Ortes (1790). Más recientemente, los científicos estadounidenses Paul y Anne Ehrlich han publicado diversos estudios sobre el tema concluyendo, resumidamente, que o controlamos el crecimiento demográfico o "será la naturaleza quien se encargue en nuestro lugar de acabar con la explosión demográfica, por medio de métodos poco agradables, mucho antes de que se alcancen los 10.000 millones de habitantes". Incluso, aseguran que los desastres que estamos ya viendo son el cumplimiento de ese vaticinio. Por tanto, el problema de la superpoblación ha sido estudiado desde hace muchos años. Sin embargo, el planteamiento general ha sido si era posible mantener a la creciente población con los recursos que pudieran generarse. En condiciones ideales la respuesta a esa pregunta es afirmativa. O sea, puede parecer fácil demostrar teóricamente que, incluso el doble de la población actual del planeta podría ser mantenida con sólo repartir equitativamente la riqueza, reducir el consumo de carne al mínimo y aplicar las técnicas más modernas en todos los cultivares. En la práctica, hay muchas razones que demuestran que el problema de la superpoblación es muy grave y sin fácil solución. En este artículo pretendemos estudiar el problema y aportar algunas soluciones viables, aunque no sean fáciles de llevar a la práctica. Incluimos algunas citas de personajes estudiosos de los distintos problemas y datos reales contrastados, para dejar claro que el asunto no es u na cuestión de opiniones personales, todas ellas respetables. |
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(sigue 1/6) |
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