La reciente propagación de
investigaciones científicas a través de líderes de
gobiernos de países desarrollados dio como resultado una
irrupción de información creíble junto con propaganda
camuflada. Hoy es muy difícil distinguir una publicación
orientada a la información pública de una propagación
orientada a un neto interés parcial y/o comercial.
Quizás sea un síntoma de la
sociedad globalizada actual ya que los científicos dependen
únicamente de ser útiles a ciertos grupos ligados a inversiones
en el área que investigan. Es muy dificultoso realizar un proyecto
científico que no llegue a los intereses económicos previamente
organizados por alguna empresa transnacional.
Todo esto no tiene por qué resultar
grave ya que el libre comercio no es un pecado y los intereses
económicos siempre estuvieron ligados a todas las actividades humanas.
El problema para muchos grupos ecológicos y científicos es que,
ante el desarrollo de la Biotecnología, la posible mercancía son
seres vivos que incluso ya se encuentran patentados en diversos países.
El poder humano se ha vuelto abismal pero se
siguen usando las leyes del libre mercado pensadas para mercaderes y piratas
del siglo pasado.
Es esta mentalidad que parece inocua la que
termina trocando un ecosistema natural con una diversidad de especies
fascinante por un cultivo (ecosistema artificial). Estamos realizando un mal
negocio día a día ya que miles de especies de animales,
vegetales, hongos y bacterias (algunas poco estudiadas o desconocidas) se ven
reducidas en sus ambientes naturales. Relaciones pulidas por millones de
años de Evolución se ven transformadas en equilibrios inestables
sólo mantenidos a fuerza de sustancias tóxicas aplicadas al
trabajo agropecuario.
Es imposible dejar de realizar
transformaciones al ambiente ya que los cultivos y la agronomía son
ampliamente eficaces comparados con cualquier ecosistema natural. Resulta obvio
aclarar que su principal ventaja está en la producción de
alimentos pero esto dejará de ser tan sencillo si sabemos que algunos
sostienen que con sólo el 15 % de los granos que se utilizan para
engorde de ganado en el Primer Mundo se podría solucionar el conflicto
de la alimentación humana en el llamado Tercer Mundo.
Así como es posible mejorar nuestra
relación con el ambiente sin dejar de alterarlo de alguna forma,
también podemos seguir con actividades agropecuarias pero reformando sus
prácticas. Mantener la biodiversidad significa mantener la variabilidad
que continuamente fluctúa en ambientes naturales.
Antes fue una estrategia para la
supervivencia de especies en peligro de extinción; ahora es la
estrategia de producción sustentable para el hombre.
(sigue
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